La industria encargada de la extinción aérea de incendios forestales en Europa se encuentra en una situación crítica. España, Portugal, Francia, Italia y Grecia, los países más afectados por incendios de gran magnitud en los últimos años, se preparan para enfrentar otro verano de alto riesgo debido a la falta de aviones y personal capacitado.
Expertos y empresarios del sector han alertado sobre esta problemática en un informe elaborado por Avincis, un importante operador internacional en la lucha contra el fuego. A pesar de que Europa ha duplicado el personal y triplicado el número de aeronaves desde 2016 a través de RescEU, la reserva europea de recursos, el aumento de los incendios ha superado estos esfuerzos. En los últimos cinco años, la superficie quemada ha crecido un 135%.
Los pilotos, quienes desempeñan un trabajo de alto riesgo, están abandonando la industria debido a la atracción de otros sectores, especialmente el militar, que está absorbiendo a muchos de ellos. España está en un programa europeo que destina 600 millones de euros para la compra de 22 aviones Canadair, pero la llegada de siete de estas aeronaves está prevista para 2027, según el informe.
Los hidroaviones Canadair, conocidos por su capacidad de carga de agua y su eficacia en terrenos difíciles, son esenciales en la lucha contra el fuego. Actualmente, España cuenta con 14 de estos aviones, pero la flota no ha sido suficiente en la reciente ola de incendios en regiones como Ourense y Zamora.
Portugal no recibirá nuevos aviones hasta 2029 y la flota francesa, con una media de 30 años de antigüedad, plantea serias dudas sobre su eficacia. En 2025, Europa sufrió la pérdida de 1,03 millones de hectáreas, siendo el peor año registrado. Este fenómeno ha aumentado, afectando principalmente a los países mediterráneos y Rumanía, donde se quemó el 81% de la superficie.
El informe destaca que entre 2014 y 2025, España y Portugal han concentrado entre el 55 y el 65% del área quemada en Europa, con un notable incremento en 2025, donde se registraron 390.000 hectáreas afectadas, el doble de la media de los cinco años anteriores. A esta crisis se suma una escasez global de pilotos y personal técnico en aviación, complicando aún más la situación.
La creciente inversión en defensa ha intensificado la competencia por los pilotos disponibles, quienes prefieren unirse a las aerolíneas comerciales o a las fuerzas armadas. Muchos de los pilotos veteranos en extinción de incendios se acercan a la jubilación, y no hay claridad sobre su reemplazo. Además, la homologación de licencias para pilotos extranjeros en Europa es un proceso complejo y largo.
El trabajo de los pilotos en el 43 Grupo del Ejército del Aire es extremadamente exigente. Durante el verano pasado, estos profesionales realizaron más de 1.400 descargas de agua en sus operaciones, enfrentándose a condiciones adversas y a un alto riesgo de accidentes. La falta de recursos materiales y humanos amenaza la capacidad de respuesta ante incendios que están aumentando en frecuencia e intensidad.
John Boag, CEO de Avincis, ha subrayado la necesidad urgente de replantear el enfoque de la lucha contra incendios, sugiriendo la creación de una Academia Europea de Extinción Aérea y un aumento en los pedidos de aeronaves para mejorar la disponibilidad. Se deben considerar tanto aviones como helicópteros, como el Super Puma de Airbus y el 214ST de Bell, que podrían operar de manera efectiva en condiciones nocturnas y en terrenos difíciles.














