El 42% de los empleados en España emplea hasta una hora semanal en revisar el trabajo generado por la inteligencia artificial (IA), lo que representa una ligera superioridad respecto a la media global. Sin embargo, casi tres de cada cuatro profesionales (74%) afirman que esta tecnología les permite ser más productivos, logrando un ahorro de entre una y tres horas por semana.
Estos datos, extraídos del estudio global de Workday titulado «Más allá de la productividad: medir el valor real de la IA», ponen de manifiesto una paradoja que muchos trabajadores están enfrentando: la IA puede liberar tiempo, pero su verdadero valor se encuentra en cómo se elige utilizar ese tiempo. Si se destina a tareas mecánicas, el beneficio se diluye; en cambio, si se invierte en escuchar, formar y acompañar a los equipos, así como en la toma de decisiones más inteligentes, se convierte en una ventaja competitiva significativa.
La automatización debería ser vista como un medio para ampliar las capacidades humanas y transformar la cultura organizativa. La IA tiene el potencial de aumentar la eficiencia, pero también puede facilitar una mayor estrategia y una mejor toma de decisiones, permitiendo que los trabajadores se concentren en lo que realmente añade valor humano a sus labores.
Los líderes empresariales enfrentan el desafío de traducir la eficiencia técnica en beneficios tangibles para las personas y para el negocio. Según el informe, las organizaciones más exitosas son aquellas que, además de implementar la IA, reinvierten el tiempo ganado en el desarrollo de su personal. No se trata de asumir más tareas, sino de utilizar ese tiempo como un recurso estratégico que fortalezca el juicio humano.
En este contexto, España presenta una tendencia notable hacia la formación. Un 68% de los directores españoles priorizan la reinversión de la productividad en programas de aprendizaje y desarrollo. Sin embargo, persiste una brecha de percepción, ya que solamente el 53% de los empleados siente un aumento real en estas iniciativas.
Un ejemplo destacado de esta filosofía es Iberostar Group, cliente de Workday. En el sector turístico, donde la experiencia del cliente es fundamental, Iberostar reconoce que la IA no debe reemplazar al profesional, sino potenciar su capacidad. La tecnología se convierte en un facilitador que se integra en procesos clave como la selección y la formación, proporcionando eficiencia y personalización tanto para empleados como para clientes.
Tras más de diez años impulsando la gestión de personas y finanzas en España, con más del 65% de las empresas de la lista Fortune 500 confiando en su plataforma, se ha llegado a una conclusión clara: el éxito de la IA no se basa únicamente en algoritmos, sino en la evolución de roles y procesos. Invertir en las personas es la forma más efectiva de reducir la fricción tecnológica y transformar la capacidad de la IA en un valor real y sostenible para el negocio.
El futuro de la gestión empresarial está marcado por una IA responsable que, sobre todo, esté al servicio del potencial humano.














