El Ministerio de Hacienda ha registrado un aumento de 50 millones de euros en la recaudación del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) de los carburantes en solo dos semanas, coincidiendo con el inicio del conflicto en Irán. Este incremento ha llevado los ingresos por IVA a 373 millones de euros en este periodo, en comparación con los 323 millones recaudados en el mismo lapso del año anterior.
A pesar de las solicitudes de empresarios, transportistas y la Comisión Europea para reducir impuestos sobre los carburantes, el Gobierno se mantiene firme en no aplicar rebajas. Los precios de la gasolina de 95 octanos han crecido un 13,7%, mientras que el diésel ha aumentado un 25,6%, alcanzando, en algunos casos, más de dos euros por litro.
La situación actual se produce en un contexto de debate sobre la fiscalidad de los combustibles y las posibles ayudas relacionadas con la guerra. A pesar de la presión, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha indicado que no considera adecuado repetir la bonificación de 20 céntimos por litro que se implementó durante la guerra en Ucrania, argumentando que no es la medida más eficaz según la opinión de varios sectores empresariales y sindicales.
Por otro lado, el Gobierno tampoco está dispuesto a bajar el IVA de carburantes, que actualmente se sitúa en el 21%, ni a modificar el Impuesto Especial sobre los Hidrocarburos (IEH). Según la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE), Hacienda recauda más de 22 euros por cada 50 euros que se gastan en el depósito, lo que representa un 44% del precio de cada litro que va a parar a las arcas públicas.
En 2022, cuando los precios de los combustibles alcanzaron niveles máximos, el Estado ingresó 10.000 millones de euros por el IVA de las gasolinas y otros 12.000 millones por el IEH, sumando un total récord de 22.000 millones de euros al año. Este año, con precios similares, las previsiones apuntan a ingresos fiscales que podrían rondar los 23.000 millones, lo que significa un aumento de 1.800 millones respecto al año anterior.
A pesar del margen fiscal que supone esta subida, el Gobierno prefiere no actuar de inmediato y opta por una vigilancia más intensa de los precios. La semana pasada, se acordó con la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) aumentar la supervisión del mercado energético y la transparencia en la información sobre precios, que será publicada semanalmente para mejorar el acceso de los consumidores.
En cuanto a los precios de los carburantes, la gasolina de 95 octanos ha llegado a situarse alrededor de 1,68 euros de media, con incrementos de hasta el 25% desde el inicio del conflicto. La gasolina de 98 octanos se encuentra en 1,82 euros, mientras que el diésel ha alcanzado los 1,8 euros, superando en algunos lugares los dos euros por litro.














