Ernst & Young ha emitido un informe favorable sobre las cuentas de Tubos Reunidos, aunque ha señalado preocupaciones sobre la capacidad de la empresa para seguir operando. En el último ejercicio, la compañía reportó pérdidas de 118,1 millones de euros y una deuda financiera que alcanzó los 263,2 millones.
Las pérdidas fueron reveladas a finales de marzo, mientras que el informe completo de auditoría de 2025 se publicará después de la Semana Santa, momento en el que se espera que la empresa cuente con toda la documentación necesaria. Hoy, la auditoría ha sido enviada a la CNMV, aunque el auditor ya advirtió sobre el estado financiero delicado de la firma.
El auditor ha destacado que la situación de la deuda, que está en proceso de renegociación, genera una incertidumbre significativa. La SEPI, que es el principal acreedor y posee más de la mitad de la deuda, está involucrada en este proceso. Además, Tubos Reunidos está trabajando en un plan de viabilidad que incluye la implementación de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que contemplaría 242 despidos.
Este conjunto de circunstancias plantea serias dudas sobre la capacidad del grupo para continuar como una entidad operativa en el futuro. La alerta del auditor sobre la incertidumbre material podría tener repercusiones significativas no solo para la empresa, sino también para sus empleados y para el sector en general.














