Emiratos Árabes Unidos, uno de los principales productores mundiales de petróleo, comunicó el martes su decisión de abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la alianza OPEP+, que incluye a otros países como Rusia, a partir del 1 de mayo. El motivo principal que ha señalado el país es su intención de adoptar políticas comerciales más ajustadas a los fundamentos del mercado a largo plazo.
Este movimiento ocurre en un contexto de gran tensión en el mercado petrolero, marcado por el conflicto que enfrenta a Estados Unidos, Israel e Irán desde hace aproximadamente dos meses. El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del crudo mundial, ha disparado el precio del petróleo, que actualmente ronda los 107 dólares por barril Brent, frente a los 75 dólares previos al conflicto.
A pesar de este escenario, expertos consideran que la salida de Emiratos no provocará alteraciones bruscas en los precios debido a la alta volatilidad existente. Emiratos es el octavo mayor productor global y el cuarto dentro de la OPEP, con una extracción diaria que supera los cuatro millones de barriles, según datos de la Agencia de Información de la Energía de Estados Unidos.
El conjunto de países miembros de la OPEP concentra el 43% de la producción mundial de petróleo y el 81% de las reservas conocidas. La organización actúa como un cartel intergubernamental que coordina la oferta para equilibrar el mercado y controlar los precios, ajustando la producción según las necesidades.
En los últimos años, Emiratos había manifestado su descontento con las cuotas de producción asignadas por la OPEP, que consideraba demasiado restrictivas para su capacidad real. El país ha invertido considerablemente para aumentar su producción, lo que, según análisis citados por la agencia AP, explica en buena medida su decisión de abandonar la organización para ganar mayor flexibilidad.
George Cotton, gestor de carteras en J. Safra Sarasin Sustainable AM, calificó esta salida como un acontecimiento histórico. Indicó que Emiratos apunta a alcanzar una producción diaria de cinco millones de barriles para 2027, pero que las cuotas actuales dentro de la OPEP limitan ese objetivo. El analista señala que el país ve la actual crisis energética como una oportunidad para incrementar su participación en el mercado.
El ministro de Energía de Emiratos, Suhail Mohamed al-Mazrouei, declaró a Reuters que no esperan que este cambio tenga un impacto directo en los precios del petróleo, dada la tensión que genera el cierre del estrecho de Ormuz. Desde un punto de vista político, esta decisión busca otorgar a Emiratos mayor soberanía para definir su volumen de producción, y representa un desafío directo a Arabia Saudí, líder de la OPEP y rival político y energético del país del Golfo.
Por su parte, Inés Cardenal, portavoz de la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE), considera que la salida de Emiratos no afectará de forma significativa al precio del crudo, en un mercado que ya enfrenta gran incertidumbre y volatilidad. Los analistas bursátiles de XTB apuntan en la misma dirección, señalando que este movimiento refuerza la idea de un mercado más inestable y menos predecible, especialmente en un contexto marcado por el conflicto en la región del Golfo.
Sin embargo, advierten que a largo plazo esta decisión podría debilitar la capacidad de la OPEP para controlar la oferta y estabilizar los precios, especialmente si se produce la reapertura del estrecho de Ormuz y se desencadena una guerra de precios. Por ahora, la retirada de Emiratos abre una etapa de mayor independencia para los productores y añade incertidumbre a un mercado ya muy tensionado.














