La guerra en Irán está impactando directamente en los precios de los alimentos en España, especialmente en el sector frutal. La asociación catalana de productores de fruta, Afrucat, ha señalado que los precios de la fruta se incrementarán entre un 10% y un 15% en los próximos días, debido a los altos costos derivados del conflicto en Oriente Medio.
Según el director general de Afrucat, Manel Simón, el sector frutal ya enfrenta una presión significativa por la subida de precios en diversas áreas. «El transporte ha subido hasta un 35%, los herbicidas un 30%, y los fertilizantes esenciales han visto incrementos de hasta un 60%», explica Simón. Esta situación genera incertidumbre en los mercados, ya que los fruteros no tienen claridad sobre los precios a los que podrán vender sus productos la próxima semana.
A pesar de que el conflicto se resolviera de manera inminente, el aumento de costos ya se está trasladando al consumidor final. «El sector frutal está fuertemente tensionado y no tiene margen para asumir estos incrementos», añade Simón. Si la guerra se prolonga, no se descarta que el aumento en los precios de la fruta pueda alcanzar hasta un 20%.
Por otro lado, el sector pesquero también se ve afectado por los altos precios del combustible. CEPESCA, la confederación de pescadores, ha solicitado al Gobierno «medidas urgentes» para afrontar el encarecimiento del gasoil, que ha aumentado más del doble desde enero. Javier Garat, secretario general de CEPESCA, advierte que muchos pescadores no pueden permitirse salir a faenar y que miles de empleos están en riesgo.
La situación ha llevado a los pescadores a solicitar un paquete de ayudas que incluya la elevación de bonificaciones al combustible y la agilización de fondos europeos. Garat señala que el aumento del precio del gasoil ha superado los 1,3 euros por litro en puertos españoles, alcanzando precios aún más altos en otros países.
Las organizaciones del sector pesquero están preocupadas por la viabilidad de muchas empresas y la posibilidad de que algunos barcos tengan que detener su actividad debido a estos altos costos.
La crisis de precios en ambos sectores, el frutal y el pesquero, refleja la profunda interconexión entre los conflictos internacionales y la economía local, lo que obliga a los gobiernos a reaccionar ante una situación cada vez más crítica.














