El sector tecnológico ha experimentado una nueva caída esta semana, a pesar de un mercado que se mantenía relativamente estabilizado mientras se aguarda el resultado de las negociaciones entre EEUU e Irán. Este descenso se debe, en gran medida, a un ajuste en las valoraciones, ya que persiste el temor de que las grandes inversiones realizadas no alcancen los retornos deseados.
Además, la situación se complica por la llegada de nuevas aplicaciones de IA que amenazan a las empresas de software tradicionales. En particular, las acciones de los fabricantes de chips de memoria han sufrido fuertes caídas tras el anuncio de Google de su nuevo algoritmo, TurboQuant, que podría reducir significativamente las necesidades de memoria para aplicaciones de inteligencia artificial.
Curiosamente, el ajuste en el sector tecnológico ha coincidido con un incremento en las previsiones de beneficios, lo que genera cierta paradoja. El PER del sector tecnológico estadounidense ha alcanzado un nivel similar al del conjunto del S&P 500, estableciendo una tasa de crecimiento esperada para la tecnología equivalente a la del mercado en general a partir de 2028.
Sin embargo, esta valoración parece no estar alineada con las expectativas derivadas del despliegue de la inteligencia artificial y los planes de inversión de las compañías en los próximos años. Por lo tanto, desde nuestra perspectiva, esta caída en el mercado puede interpretarse como una oportunidad para incrementar posiciones en el sector tecnológico.














