El Banco de Japón ha decidido mantener los tipos de interés en su última reunión, mientras eleva sus previsiones sobre el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) y la inflación para los próximos años. La entidad confía en que la economía japonesa continúe en una senda de crecimiento moderado, impulsada por la recuperación de las economías extranjeras y un ciclo virtuoso de ingresos a gastos.
Este ciclo se ha visto favorecido por medidas económicas del gobierno y condiciones financieras flexibles. Sin embargo, el banco ha advertido que la evolución de la economía japonesa podría verse afectada por el impacto de las políticas comerciales de diferentes jurisdicciones.
Proyecciones de PIB e inflación
En cuanto al crecimiento del PIB, el Banco de Japón estima que la economía creció un 0,9% en 2025, lo que representa un aumento de dos décimas respecto a las previsiones anteriores de octubre. Para este año, se anticipa una expansión del 1%, mejorando la proyección inicial del 0,7%. De cara a 2027, se prevé un crecimiento del 0,8%, dos décimas por debajo de lo estimado anteriormente.
Respecto a la inflación, la entidad ha recalibrado sus expectativas. La tasa interanual del Índice de Precios al Consumo (IPC) de referencia, que no incluye alimentos frescos, podría desacelerarse a un nivel inferior al 2% en el primer semestre de 2026. Sin embargo, la inflación subyacente seguirá aumentando de forma moderada. Así, la previsión de inflación para este año se eleva a 1,9%, mientras que para 2025 se mantiene en 2,7%.
Riesgos y advertencias
La institución también ha aumentado su previsión para el IPC subyacente, que ahora se sitúa en 3% para 2025, y en 2,2% para 2026. Para el próximo año, se espera una inflación subyacente del 2,1%, una décima más que lo proyectado en octubre.
El Banco de Japón ha señalado varios riesgos que podrían afectar a las perspectivas económicas, incluyendo la evolución de la actividad económica a nivel internacional y los precios bajo la influencia de políticas comerciales. Además, la fijación de salarios y precios por parte de las empresas, así como la evolución de los mercados financieros y cambiarios, son factores a los que se debe prestar atención.
Esta revisión de las previsiones del Banco de Japón refleja la confianza en una recuperación sostenida, aunque también subraya la necesidad de estar alerta ante los posibles desafíos que puedan surgir en el contexto económico global.














