El Tribunal Supremo ha rechazado el recurso presentado por La Liga contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que anuló la decisión de su presidente, Javier Tebas, de excluir al FC Barcelona y al Real Madrid de las votaciones sobre derechos audiovisuales en 2022 por su vinculación con la Superliga.
La Justicia ha confirmado que no existía un conflicto de interés que justificara esa exclusión y que la manera en que se gestionó el proceso fue incorrecta. Las decisiones de Tebas se tomaron en tres reuniones del órgano encargado de controlar la gestión de derechos audiovisuales durante marzo, abril y mayo de 2022, donde se argumentó que la participación de ambos clubes en la Superliga generaba un conflicto.
Sin embargo, el Real Madrid y el Barcelona recurrieron alegando que se vulneró su derecho de asociación y que no se siguió un procedimiento imparcial para evaluar dicho conflicto. Según ellos, la recusación la planteó y resolvió el propio Tebas, quien actuó como juez y parte, cuando debería haber intervenido un tercero independiente.
Los tribunales de primera instancia y la Audiencia de Madrid dieron la razón a los clubes. La Audiencia indicó que no existía el conflicto de interés alegado y que la recusación debía haberse resuelto por un órgano externo. El Supremo ha ratificado esta postura al descartar el recurso de La Liga, que únicamente cuestionó la existencia del conflicto pero no la forma en que se gestionó la recusación.
Para el Tribunal Supremo, al no impugnar La Liga el argumento fundamental de la Audiencia sobre la falta de imparcialidad del presidente en la resolución del conflicto, el recurso carece de efecto útil. Incluso si se aceptara la existencia del conflicto, la decisión no se revertiría por este motivo.
Este fallo supone un revés para la Liga y para Tebas, que pretendían justificar la exclusión de los dos clubes más influyentes del fútbol español en decisiones cruciales sobre los derechos audiovisuales. A su vez, refuerza la posición del Barcelona y el Real Madrid, que defendieron su derecho a participar plenamente en estos debates pese a su implicación en la fallida Superliga.












