En Benicarló, un perfil discreto pero fundamental para la comprensión de la evolución climática ha sido reconocido recientemente. Vicent Borrás Beltrán, profesor en el Instituto de Vinaròs, ha recibido un reconocimiento por parte de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) debido a su dedicación inquebrantable a la observación del tiempo, una tradición que se remonta a más de medio siglo en su familia.
La historia de la observación meteorológica de Borrás comenzó en 1971, cuando su padre, Vicent Borrás Esteller, empezó a registrar diariamente las temperaturas. «Yo lo heredé de mi padre, y lo he vivido en casa desde siempre», comenta Borrás, quien asumió la responsabilidad tras el fallecimiento de su padre en septiembre del año 2000. Desde entonces, la recopilación de datos meteorológicos ha pasado a ser parte integral de la rutina familiar. «Era algo que ya teníamos interiorizado», recuerda. Otros miembros de la familia también han colaborado en momentos puntuales para asegurar la continuidad de la recogida de datos.
A pesar de recibir este reconocimiento, Borrás enfatiza el carácter altruista de su labor: «Es una tarea desinteresada; no esperas que nadie te reconozca». Su día a día combina su función como docente con un riguroso proceso de medición. Cada jornada incluye la recolección de datos de temperatura, humedad, evaporación y precipitaciones, así como la verificación de máximas y mínimas. Un aspecto notable de su trabajo es el registro de las horas de sol, que se realiza mediante un método tradicional. «El sol quema un papel graduado a través de una esfera que actúa como lupa, y así queda registrado el tiempo de insolación», explica.
A diferencia de las estaciones meteorológicas automatizadas, el proceso que utiliza Borrás es completamente manual y analógico. Los datos recopilados se envían periódicamente a Valencia, donde son registrados a nivel autonómico. Además, Borrás guarda copias personales y elabora sus propias gráficas de evolución, lo que le permite analizar tendencias a largo plazo. De hecho, menciona que en su entorno familiar ya se percibían incrementos de temperatura mucho antes de que el cambio climático comenzara a ser un tema de debate público.
La estación meteorológica se localiza en Sant Gregori, en Benicarló, utilizando equipos proporcionados por el centro meteorológico. Como dato destacado, Borrás señala que este invierno no se ha registrado ningún día de helada, un hecho significativo en la serie histórica que manejan. «Ha sido muy cálido y húmedo, y caracterizado como el de menor insolación desde 2010», indica. El observador también ha notado un aumento del interés social por la meteorología. «Cada vez es más importante saber qué tiempo hará», sostiene, especialmente en un contexto donde las aplicaciones ofrecen información precisa que influye en actividades cotidianas como viajes o eventos. Este creciente interés también se refleja en los espacios informativos, donde el tiempo ocupa un lugar cada vez más relevante.
Otro factor del aumento del interés, según Borrás, es la prevención de catástrofes, como las que lamentablemente hemos experimentado recientemente. Además, destaca la labor excepcional que realizan los meteorólogos en sus cuidadosas predicciones. Entre los próximos fenómenos destacados, Borrás menciona el eclipse de sol previsto para el 12 de agosto, un evento poco habitual en la zona. Aunque advierte que las condiciones pueden no ser las más favorables, al producirse al atardecer y en dirección poniente, donde suele haber nubosidad, lo califica como «una cuestión extraordinaria en nuestra zona».














