El lunes 23 de marzo se conmemoró el Día Meteorológico Mundial bajo el lema «Observar hoy para proteger el mañana». En la provincia de Castellón, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) cuenta con un total de 40 observatorios. De estos, 10 son estaciones automáticas, como las ubicadas en el aeropuerto de Castellón y en el observatorio provincial de Aemet, que tienen personal propio. Las otras 30 estaciones son gestionadas por voluntarios, como lo explica el jefe de Climatología de Aemet en Valencia, José Ángel Núñez.
Aemet también cuenta con 30 observadores meteorológicos altruistas. Esta semana, se hizo un reconocimiento a Vicent Borrás Beltrán, colaborador de la estación de San Gregorio en Benicarló, quien recibió un diploma por su dedicación. Entre los voluntarios destacados se encuentra Juan Amela, quien recibió en 2015 un galardón nacional por su labor en la recolección de datos, así como la familia Beltrán-Monfort-Rovira, premiada en 2017.
El primer observatorio en la provincia fue establecido en el Instituto Ribalta en el siglo XIX, recordado por su pionero Francisco Llorca i Ferrandiz, quien introdujo material meteorológico profesional en 1879. Con el tiempo, la observación meteorológica fue llevada a cabo por catedráticos del Instituto, hasta que se profesionalizó después de la Guerra Civil.
En años recientes, ha crecido el interés por la meteorología entre aficionados, como es el caso de AVAMET (Asociación Valenciana de Meteorología), que ha sido muy valorada tanto por profesionales como por ciudadanos. La red de observación de AVAMET, que cuenta con 235 estaciones en Castellón, ha impulsado el interés por la meteorología en la región, según Núñez.
AVAMET ha logrado más de 60 millones de visitas anuales en su sitio web durante 2024 y 2025 y ha diversificado su acceso a información meteorológica mediante una aplicación móvil para Android e iOS. Este creciente interés se debe a la sensibilidad de los cultivos locales a fenómenos meteorológicos, como las heladas de 1956, que transformaron la economía de la provincia.
La ubicación de Castellón, entre un mar cálido y montañas, contribuye a una variedad de fenómenos meteorológicos, desde nevadas en el interior hasta fuertes tormentas. Esto ha llevado a un aumento en la cobertura informativa sobre el tiempo en los medios y un mayor uso de aplicaciones para conocer las condiciones climáticas.
Los voluntarios, como Ignasi Llopis de Vilafranca, destacan que la zona entre el Maestrazgo castellonense y turolense es una de las que más rayos registra. Este interés creciente por la meteorología se traduce en una mayor curiosidad pública sobre el clima y sus cambios, según observan varios de los voluntarios en la región.














