La llegada del ser humano a América ha sido objeto de intenso debate en el ámbito de la arqueología. El consenso actual sostiene que los primeros humanos llegaron hace entre 13.500 y 14.000 años a través de lo que hoy es Norteamérica, cruzando desde Asia por un puente de tierra que ya no existe. Sin embargo, algunas investigaciones han propuesto que existían asentamientos en Latinoamérica más antiguos. Uno de los sitios más destacados era Monte Verde, ubicado en Chile, que durante décadas se consideró evidencia de ocupación humana hace más de 14.500 años.
Recientemente, un estudio interdisciplinario publicado en la revista Science ha desafiado esta afirmación. Investigadores de Estados Unidos, Chile y Austria han determinado que la datación de Monte Verde se sitúa entre 4.200 y 8.200 años, lo que concuerda mejor con la teoría de la migración desde el norte. Esta revisión se atribuye a un malentendido en el análisis geológico previo, donde materiales y sedimentos fueron erróneamente considerados como parte de la ocupación humana, pero en realidad fueron transportados desde otros lugares por el arroyo Chinchihuapi durante el Holoceno.
Juan Luis García, uno de los autores del estudio y miembro de la Pontificia Universidad Católica de Chile, explica que los hallazgos anteriores se basaron en la interpretación de troncos de madera como cimientos de viviendas, algo que resulta poco probable. «Los primeros grupos humanos eran nómadas y poco propensos a construir casas estables», afirma García. Además, César Méndez, coautor del estudio, destaca que, si realmente hubieran vivido allí de manera prolongada, se habrían encontrado más herramientas y restos de fauna.
El análisis sugiere que lo que se interpretó como asentamientos son en realidad árboles caídos arrastrados por una corriente de agua. Este nuevo enfoque permite reconciliar la evidencia arqueológica con la continuidad cronológica observada desde el norte hacia el sur de América. Las piezas de Monte Verde, así como otros hallazgos en México, Uruguay y Brasil, interrumpen la narrativa de la migración humana hacia el sur.
Méndez señala que ha habido críticos del sitio a lo largo de los años, pero su equipo realizó un estudio independiente que se alejó de las conclusiones anteriores, buscando muestras que corroboraran su nueva hipótesis. «Nuestra investigación fue realizada con ojos nuevos y sin la influencia del equipo anterior», recalca Méndez. El estudio también reveló que un evento volcánico hace aproximadamente 11.000 años cubrió la zona con ceniza, lo que complica la datación de los materiales encontrados en Monte Verde.
Este cambio en la narrativa sobre los orígenes de la humanidad en América puede tener un profundo impacto social y cultural en Chile, un país que ha defendido con orgullo su estatus como poseedor del sitio más antiguo del continente. «La ciencia debe enfocarse en lo más preciso y robusto», concluye Méndez, resaltando la importancia de la investigación objetiva en el avance del conocimiento arqueológico.














