A pocos kilómetros de Pamplona se encuentra el valle de Aranguren, un espacio natural que, sin ser ampliamente conocido, es un auténtico refugio para las mariposas. Este valle, situado en la comarca de Pamplona, permite observar aproximadamente el 48% de las especies de mariposas diurnas de la Península Ibérica y el 63% de las catalogadas en Navarra, lo que pone de manifiesto su notable riqueza natural.
El barranquista y naturalista Francisco José Padilla, quien ha sido voluntario desde 2015 en el Programa de Seguimiento de Mariposas Diurnas del valle, destaca en un reportaje publicado en la revista Conocer Navarra la importancia de este enclave. El trabajo de investigación y seguimiento realizado durante más de una década ha confirmado que el valle es un lugar privilegiado para estas especies.
Las mariposas, que pertenecen al orden de los lepidópteros, están presentes en todos los continentes, excepto en la Antártida, y son uno de los grupos de insectos más variados del mundo, con unas 170.000 especies conocidas, aunque la mayoría son nocturnas. En la Península Ibérica hay cerca de 235 especies diurnas, de las cuales 177 se pueden observar en Navarra, lo que demuestra la gran biodiversidad de la comunidad foral.
El valle de Aranguren, que abarca 40,6 kilómetros cuadrados, está compuesto por varias localidades, entre ellas Tajonar, Zolina, Labiano, Góngora, Ilundaín, Laquidain, Aranguren y Mutilva. A pesar de su cercanía a áreas urbanas e industriales, se ha transformado en un refugio natural para las mariposas.
Según informa Conocer Navarra, la colaboración entre el Ayuntamiento del Valle de Aranguren y la asociación ZERYNTHIA, dedicada al estudio y conservación de estos insectos, comenzó alrededor de 2010 con la actualización del censo de especies. Los resultados sorprendieron a los propios investigadores, ya que el número de mariposas diurnas registradas pasó de 77 a cerca de 98, cifra que ha seguido aumentando hasta alcanzar las 112 especies diurnas, además de 11 zygenas y más de 260 especies de polillas.
Un aspecto destacado del programa es la participación de la ciudadanía. Desde 2014, una red de voluntariado colabora en el seguimiento científico de las mariposas en el valle. Gracias a esta labor, se ha mejorado el conocimiento sobre muchas especies y se han detectado otras nuevas en la zona. De este programa surgió en 2016 la creación de la primera microrreserva de lepidópteros de Navarra, ubicada en Ilundaín y dedicada a la Graellsia (Actias isabelae), una mariposa nocturna considerada una de las más bellas de Europa. Esta microrreserva ocupa aproximadamente media hectárea y está abierta al público mediante un recorrido señalizado de unos dos kilómetros que atraviesa el bosque hasta un claro con paneles informativos sobre esta especie protegida.
El valle también alberga especies de gran interés, como la ondas rojas europea (Euphydryas aurinia), la hormiguera de lunares (Phengaris arion) y la esfinge Proserpina (Proserpinus proserpina). Según los estudios recogidos en la revista Conocer Navarra, los lugares donde es más fácil observarlas se encuentran en zonas específicas, mientras que los alrededores de Mutilva presentan una menor presencia de especies debido a la presión urbanística.














