Almería se ha convertido en un enclave clave para la biodiversidad marina del Mediterráneo debido a su ubicación estratégica en el mar de Alborán. Esta zona actúa como un punto de encuentro entre especies atlánticas, mediterráneas y otras propias de aguas más cálidas, lo que genera una mezcla poco común en el litoral español.
Lo que podría parecer una costa más, es en realidad un espacio donde nuevas especies aparecen antes que en otras áreas y donde conviven peces con hábitos y orígenes muy diferentes. En estas aguas abundan ejemplares habituales del Mediterráneo como la dorada, el jurel o la sardina, pero también se detectan con mayor frecuencia peces menos comunes en esta cuenca, como el pez ballesta, el pez piloto o el pez luna.
Además, especies típicas de aguas templadas y cálidas, como el Thalassoma pavo o el pez flauta, han comenzado a establecerse en esta costa, confirmando el papel adelantado de Almería en la transformación ecológica del mar Mediterráneo.
El fartet de Adra, un pez singular en peligro
Un caso especialmente destacado es el del fartet, un pequeño pez que habita en las albuferas de Adra. Esta especie, adaptada a aguas salobres, representa una de las poblaciones más singulares de España y marca el límite sur de su distribución. Sin embargo, la pérdida de hábitats naturales y la presión de especies invasoras han reducido notablemente su número, convirtiéndolo en un ejemplo cercano a un pez «propio» de la provincia.
La diversidad marina del Cabo de Gata
El entorno marino del Cabo de Gata añade otra dimensión a la riqueza biológica de la zona. Sus fondos volcánicos, praderas marinas y áreas rocosas conforman hábitats variados donde se pueden encontrar especies como el galán, los sargos, la oblada o grandes meros. En un espacio reducido conviven distintos tipos de fondo marino, lo que favorece una biodiversidad que es poco habitual en otras zonas del Mediterráneo español.
El hecho de que Almería sea uno de los primeros lugares donde se detectan especies de aguas cálidas refleja la rápida evolución del ecosistema marino en esta región. Así, aunque no existen peces exclusivos de Almería en sentido estricto, la provincia se presenta como un laboratorio natural para observar en tiempo real los cambios que afectan al Mediterráneo.
En definitiva, hablar de los peces «más raros» en Almería no implica la presencia de especies únicas, sino que se trata de ejemplares poco comunes en otras costas o que llegan antes a estas aguas. La mezcla de especies de diferentes orígenes en el mar de Alborán convierte a Almería en un lugar excepcional para estudiar la dinámica de la biodiversidad marina y los efectos del cambio climático en el Mediterráneo.














