Investigadores de la Universidad de Plymouth, en el Reino Unido, han publicado un estudio en la revista Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology que confirma la presencia de microplásticos y nanoplásticos en el hígado humano. Este hallazgo ha generado inquietud sobre el posible papel de estas partículas diminutas en el aumento de enfermedades hepáticas a nivel mundial.
Según el trabajo liderado por la profesora Shilpa Chokshi, la acumulación de estos plásticos en el hígado ha crecido notablemente en la última década. Este fenómeno podría estar contribuyendo a la escalada de patologías hepáticas que hoy representan una causa importante de mortalidad, siendo responsables de una de cada 25 muertes en todo el mundo.
La experta señala que, aunque factores tradicionales como la obesidad y el consumo excesivo de alcohol siguen siendo determinantes clave, no logran explicar por completo el acelerado aumento de estas enfermedades. Por ello, los científicos están explorando la influencia de factores ambientales adicionales, entre ellos los micro y nanoplásticos, que podrían interactuar con procesos patológicos existentes y agravar el daño hepático.
Los estudios previos en animales han demostrado que estas partículas pueden acumularse y causar daños en el hígado. A partir de estos resultados, los investigadores plantean que no existiría razón para que los efectos en humanos sean diferentes. Aunque el estudio no establece una relación causal definitiva, describe mecanismos biológicos plausibles: en modelos celulares y en ratones, la exposición a microplásticos genera estrés oxidativo, inflamación y fibrosis, procesos que se asemejan a las características de enfermedades hepáticas avanzadas en humanos.
Además, estas partículas podrían transportar agentes patógenos, genes resistentes a antibióticos, disruptores endocrinos y sustancias carcinogénicas, lo que incrementa el riesgo para la salud hepática. La exposición diaria a microplásticos presentes en alimentos, agua y aire podría, por tanto, potenciar el daño hepático ya existente.
A pesar de la evidencia creciente, persisten limitaciones metodológicas para cuantificar con precisión la presencia y el efecto de estas partículas en el cuerpo humano. También existen vacíos en el conocimiento sobre la dosis y la duración real de la exposición, lo que dificulta la confirmación total de esta hipótesis. Se requiere un abordaje interdisciplinar que combine hepatología, toxicología y ciencias ambientales para avanzar en la comprensión de esta problemática.
En definitiva, aunque aún queda mucho por esclarecer, la presencia de microplásticos en el hígado humano podría estar desempeñando un papel más relevante de lo que se pensaba en el deterioro de la salud hepática a nivel global, lo que implica un nuevo desafío para la salud pública en un mundo cada vez más contaminado por estos materiales.














