La tarde del 18 de enero de este año se extendió hasta altas horas de la madrugada para los empleados del tren Iryo que sufrió un accidente en Adamuz, Córdoba. Tras evacuar a los 289 pasajeros que se dirigían a Madrid, estos profesionales realizaron declaraciones iniciales en la comandancia de la Guardia Civil de Córdoba, contribuyendo a esclarecer las causas del siniestro.
Un informe, enviado por el equipo de Homicidios y Desaparecidos de la Policía Judicial, recoge los testimonios de los maquinistas presentes en el tren. El conductor y otro maquinista que viajaba como pasajero mencionaron que el accidente podría haber sido causado por «mil cosas», aunque el conductor apuntó a la posible «rotura de carril», una hipótesis que cobra fuerza relacionada con una fractura en una soldadura.
Durante el recorrido, el conductor sintió tirones y observó el movimiento del cable de la catenaria, lo que le llevó a pensar que había enganchado el pantógrafo. Inmediatamente, activó el frenado de emergencia. El ordenador de a bordo emitió múltiples alarmas, entre ellas, un incendio en el coche 6. Tras ser informado de que este coche había descarrilado, se dirigió a la evacuación y encontró a la primera persona fallecida en el coche 6.
El segundo maquinista, quien viajaba como pasajero tras realizar el trayecto opuesto, se dedicó a recoger martillos rompecristales para ayudar a los demás a salir. El coche 8 estaba completamente volcado, y junto a otro hombre, subió al lateral del tren para romper cristales y rescatar a aquellos que podían valerse por sí mismos.
Una auxiliar de a bordo se encontraba en el coche 6 con el carro de venta cuando comenzó el accidente. Sintió un fuerte golpe y el tren empezó a moverse, quedando a oscuras. Al detenerse, los pasajeros gritaban y pedían ayuda. En ese momento, sus compañeros atendían a los pasajeros de primera clase. Con la ayuda de un policía y dos compañeros, intentó asistir a los pasajeros, observando a muchos golpeando los cristales para salir.
La jefa de tren, que se encargaba de revisar todos los coches, recordó cómo las sacudidas se intensificaban, causando que las bandejas cayeran sobre los pasajeros. A pesar de que el tren continuó frenando, el tiempo se extendió, y ella describió el caos que enfrentaron, incluyendo la evacuación desesperada hacia los coches 1, 2 y 3.
Finalmente, se montaron escaleras de emergencia para facilitar la salida de los pasajeros, mientras que los guardias civiles ya estaban en el lugar para ayudar en la evacuación. Los relatos de los trabajadores del Iryo forman parte de la investigación en curso, la cual incluye el análisis de las cajas negras del tren.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) continúa su trabajo, con un plazo de un año para emitir un informe final sobre el origen del siniestro.














