La inflación en Alemania se mantuvo en el 2,2 % durante el año 2025, el mismo valor registrado en 2024, según informó la Oficina Federal de Estadística (Destatis) el pasado 16 de enero. Este organismo destacó que la tasa de inflación interanual en diciembre fue del 1,8 %, marcando la primera vez en los últimos doce meses en que la inflación interanual se situó por debajo del 2 %.
Destatis había adelantado estos datos el 6 de enero, confirmando que la inflación se mantuvo en 2,2 %. El porcentaje interanual de diciembre representa una mejora considerable en comparación con años anteriores: en 2023, la inflación alcanzó el 5,9 %, mientras que en 20226,9 % y en 2021, fue del 3,1 %.
La presidenta de Destatis, Ruth Brand, afirmó que «la evolución de los precios se ha estabilizado» y recordó que, en los años previos a 2024, la tasa de inflación había superado el 2 %. En este contexto, la inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de alimentos y energía, se situó en 2,8 % en 2025, ligeramente inferior al 3 % de 2024 y significativamente menor que el 5,1 % de 2023.
Este descenso en la inflación general se debe, en parte, a la reducción en los precios de la energía, que cayeron un 1,3 %. Sin embargo, los precios de los alimentos aumentaron un 0,8 %, mientras que los servicios experimentaron un encarecimiento notable del 3,5 %, aunque este valor es inferior al 3,8 % de 2024 y al 4,4 % de 2023. Dentro del sector servicios, el transporte de pasajeros fue el más afectado, con un incremento del 11,4 %, seguido por los servicios de instituciones sociales, que subieron un 8,7 %, y los seguros, que aumentaron un 7,4 %.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) armonizado para Alemania, calculado con criterios comunitarios, también mostró una tendencia al alza, aumentando un 2,3 % en 2025 en comparación con el año anterior. En diciembre, este indicador se elevó un 2 % en términos interanuales y un 0,2 % en comparación con el mes anterior.
Estos datos reflejan una clara tendencia a la estabilización de la inflación en un contexto europeo donde, históricamente, Alemania ha sido vista como el motor económico de la región. La capacidad del país para controlar la inflación podría tener implicaciones significativas en su política económica y en las decisiones de los consumidores y las empresas en los próximos años.
