El equipo de investigación Gluten3S de la Universidad del País Vasco (EHU) ha llevado a cabo un estudio que demuestra que el seguimiento nutricional en niños recién diagnosticados de celiaquía alivia sus síntomas, aunque no logra mejorar su calidad de vida. Este trabajo se basa en una intervención dietética que tuvo lugar durante el primer año tras el diagnóstico, donde se realizó un seguimiento presencial de los pequeños afectados.
Según ha indicado la investigadora Arrate Lasa, el equipo proporcionó información detallada sobre las restricciones alimentarias necesarias y ofreció consejos personalizados para mejorar sus hábitos. Además, se llevaron a cabo talleres de cocina, lo que permitió a las familias adaptarse mejor a la nueva situación. Este enfoque ha demostrado ser más eficaz que intervenciones anteriores realizadas de manera telefónica o en línea.
Resultados del seguimiento nutricional
Los resultados del estudio, tras un año de seguimiento, muestran que la dieta de los participantes ha mejorado considerablemente y que, en general, los síntomas han disminuido. La investigadora Lasa subrayó que, a lo largo del año, los síntomas gastrointestinales como la indigestión, diarrea y dolor abdominal han mostrado una notable reducción, con un 90% de los síntomas manifestándose ahora con baja intensidad.
Además, se observó una mejora en otros síntomas no gastrointestinales, como la dermatitis y la depresión, destacando que la presencia de anemia y dolores de cabeza también se ha reducido significativamente. En concreto, el cansancio experimentado por los niños pasó del 40% al 15% en el transcurso del año.
El impacto de la celiaquía en la calidad de vida
Aunque el seguimiento nutricional ha sido beneficioso en cuanto a la reducción de síntomas, el estudio revela que la calidad de vida de los niños celiacos no ha mejorado. En una escala de 100 puntos, donde 100 representa la peor puntuación, los participantes otorgaron 60 puntos tanto al inicio como al final del seguimiento. Esto indica que el bienestar de los niños celiacos está fuertemente influenciado por factores sociales, y no solo por el cumplimiento de la dieta sin gluten.
Lasa destacó que el único tratamiento eficaz para la celiaquía es la eliminación del gluten, presente en muchos alimentos, lo que puede complicar la vida social de los afectados. La falta de educación social sobre la enfermedad provoca desconfianza en los alimentos que se les ofrecen, y esto contribuye a un sentimiento de aislamiento y, en consecuencia, a problemas de salud mental, como la depresión y la ansiedad.
Ante estas conclusiones, las investigadoras del grupo Gluten3S han enfatizado la necesidad de promover la concienciación social respecto a la celiaquía. Para mejorar la calidad de vida de las personas celiacas, es fundamental aumentar el conocimiento de la sociedad sobre la enfermedad y la importancia de una dieta sin gluten, subrayando que aún queda mucho por hacer en la educación y sensibilización de la población general.














