La explotación sexual y el auge de OnlyFans en las redes sociales

Las redes sociales normalizan la pornografía y la explotación de jóvenes en plataformas como OnlyFans.

Las plataformas digitales, especialmente las redes sociales, están facilitando la normalización de la pornografía y la sexualización de la sociedad, abarcando incluso a la adolescencia y la infancia. Este fenómeno está impulsando a diversas empresas a incrementar sus beneficios económicos mediante la explotación sexual de jóvenes, en un entorno donde la denuncia parece ausente.

Un claro ejemplo de esto es OnlyFans, una plataforma que se beneficia principalmente del contenido pornográfico generado por mujeres. Según un informe de Save the Children, el 97% de los creadores de contenido en OnlyFans son mujeres jóvenes de entre 18 y 24 años, mientras que su principal audiencia es masculina, compuesta por hombres de entre 25 y 44 años. Este informe destaca que las mujeres que participan en esta plataforma son las que proporcionan el contenido, el espacio y la tecnología, mientras que la plataforma se queda con el 20% de las ganancias, actuando como un proxeneta moderno.

La situación se complica aún más con la reciente estrategia de OnlyFans de patrocinar a mujeres deportistas, disfrazando la explotación con un discurso de empoderamiento femenino y autonomía financiera. Esta publicidad está diseñada para atraer a chicas jóvenes a crear contenido pornográfico, utilizando historias de éxito y mensajes inspiradores que circulan en redes sociales. Aunque estas campañas están dirigidas a mujeres de entre 18 y 25 años, el impacto también afecta a adolescentes.

Las redes sociales son un vehículo poderoso para la difusión de contenido que glorifica los beneficios económicos y el estatus social asociado con la creación de contenido íntimo. En Instagram, por ejemplo, el hashtag #OnlyFans cuenta con millones de publicaciones, y muchas de las «creadoras de contenido» utilizan esta plataforma para promocionarse y atraer suscriptores. Sin embargo, es esencial mencionar que la mayoría de estas mujeres ganan muy poco: la media se sitúa en 180 dólares al mes, y el 50% de las cuentas genera ingresos de entre 0 y 50 dólares mensuales.

Además, existe un riesgo significativo de que los videos que suben se filtren y se difundan sin su consentimiento. Las estrategias de marketing de OnlyFans también apuntan a jóvenes hombres, alentándolos a consumir estos contenidos y a convertirse en agentes o mentores, en un contexto que blanquea la explotación. Según el informe, han surgido agencias y redes organizadas que buscan profesionalizar estas prácticas, ofreciendo asesoría sobre cómo sexualizar su imagen para maximizar los ingresos.

Este marco plantea preocupaciones sobre la posible transición hacia prácticas de prostitución más tradicionales, ya que muchos usuarios hacen ofertas para encuentros sexuales, algo que la propia plataforma parece respaldar. La situación exige una reflexión profunda sobre los valores que estamos promoviendo en nuestra sociedad y el papel de las redes sociales en la perpetuación de la explotación sexual.

Redacción

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