La Casa Pérez Soto, ubicada entre la calle Juan Padrón y Carmen Monteverde en el barrio de Miraflores, en Santa Cruz, fue construida en 1908, lo que la convierte en un edificio con más de 100 años de historia. Este inmueble fue la primera sede de la extinta CajaCanarias, y según los informes del Cabildo, poseía un gran valor arquitectónico que justificaba su protección. Por esta razón, se incluyó en el borrador del nuevo Catálogo de Bienes Patrimoniales Culturales de Santa Cruz.
No obstante, el Ayuntamiento chicharrero, a través de la Gerencia de Urbanismo, concedió en 2017 una licencia de demolición a una promotora, antes de que el catálogo fuera aprobado. Así, la Casa Pérez Soto fue derribada para dar paso a un nuevo edificio de viviendas. Actualmente, solo queda un solar vacío en esa esquina de Miraflores.
El conflicto entre el Cabildo y el Ayuntamiento de Santa Cruz en 2017 se centró en la defensa del patrimonio de Miraflores. Mientras que el Cabildo buscaba proteger estos inmuebles, el Ayuntamiento cumplía con su obligación de tramitar las licencias para la construcción. La Casa Pérez Soto formó parte de una lista de edificios históricos que fueron demolidos.
Enrique Pérez Soto, el promotor de este inmueble, fue una figura destacada de Santa Cruz, cofundador de la Caja General de Ahorros y Monte de Piedad. Cede su vivienda para que se estableciera la primera oficina de la Caja, inaugurada oficialmente el 13 de abril de 1910. Pérez Soto también fue un empresario influyente, concejal y presidente de la Real Academia Canaria de Bellas Artes, contribuyendo a importantes proyectos como el Hospitalito de Niños del doctor Guigou.
El informe de Patrimonio del Cabildo indicaba que aunque la Casa Pérez Soto había sido utilizada para la prostitución en años posteriores, su valor no solo radicaba en su estilo arquitectónico, sino también en su significativa conexión con la historia de la ciudad. A pesar de los intentos del Cabildo por evitar su demolición, la justicia falló a favor de la constructora, argumentando que no existía un catálogo que protegiera el edificio.
Recientemente, el nuevo catálogo ha sido aprobado de manera inicial y se encuentra en exposición pública. En el anexo se listan doce inmuebles que no pudieron ser protegidos debido a su desaparición, incluyendo la Casa Pérez Soto, un triste recordatorio de la importancia de preservar el patrimonio histórico.














