Xabier Iraola ha sido nombrado este sábado nuevo líder de Sortu, sucediendo a Arkaitz Rodríguez en un acto celebrado en Irun. Este partido, que es sucesor directo de Batasuna y parte de EH Bildu, presentó su nueva ejecutiva, la cual incluye a cuatro exmiembros de ETA, destacando la presencia de David Pla, exjefe de la banda terrorista. La continuidad de estos dirigentes en el nuevo equipo evidencia la línea tradicional de la izquierda abertzale más ortodoxa.
Durante su discurso inaugural, Iraola dejó claro su objetivo de «construir el estado vasco», un mensaje independentista que no dejó de lado referencias a la situación en Palestina. En el estrado se pudieron ver un pañuelo y una bandera palestinas, simbolizando la solidaridad con otros pueblos que buscan su autodeterminación. En un auditorio repleto de representantes de EH Bildu, como Maddalen Iriarte y Oskar Matute, Iraola subrayó que el pueblo vasco «necesita y quiere un Estado propio» y enfatizó que es «una nación y tiene derecho a ser libre».
Compromiso con la transformación política
En su intervención, el nuevo secretario general de Sortu abogó por «construir las bases del Estado vasco, pensando y actuando como Estado en todos los ámbitos». Asimismo, reafirmó su intención de «reforzar EH Bildu y EH Bai como principales referencias y herramientas de transformación política y social para los independentistas de izquierdas». Esta postura refuerza la idea de un movimiento consolidado que busca avanzar en su agenda política.
Respecto al «movimiento de liberación nacional vasco», Iraola hizo un llamado a las nuevas generaciones, afirmando que «no estamos hoy aquí para recorrer el camino que otros muchos han recorrido». En su mensaje, destacó la importancia de «recorrer nuestro propio camino, sin olvidar el trabajo que nos ha traído hasta aquí, manteniendo las raíces del proyecto político histórico de la izquierda abertzale, para actualizarlo, reformarlo y abrir nuevos horizontes».
Un cambio de liderazgo con legado
La llegada de Iraola al liderazgo de Sortu coincide con la salida de Arkaitz Rodríguez, quien ha expresado su satisfacción por el camino recorrido durante su gestión. Rodríguez destacó los avances logrados, como la «consolidación del cambio de estrategia de la izquierda abertzale» y el «desbloqueo y encauzamiento hacia la resolución de la cuestión de los presos». También se refirió a la creación de condiciones para un salto hacia la soberanía nacional y la importancia de llevar la lucha por la liberación a un momento clave.
Este cambio de liderazgo en Sortu, que se da en un contexto de transformación política en el País Vasco, marca un nuevo capítulo en la historia del nacionalismo vasco y su búsqueda de reconocimiento y autonomía. La presencia de figuras históricas de ETA en la nueva ejecutiva y los mensajes claros de independencia plantean interrogantes sobre el futuro de este movimiento en un escenario político en constante evolución.

























