La tensión en Oriente Próximo ha alcanzado un nuevo pico tras las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump. Este ha emitido un ultimátum a Irán, exigiendo que abra «totalmente» el estratégico estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas, o de lo contrario, se lanzarán ataques contra sus centrales eléctricas.
Mientras tanto, los bombardeos iraníes sobre Israel han aumentado durante la noche, resultando en más de un centenar de heridos en el sur del país. En Líbano, los ataques israelíes continúan, y un proyectil de Hezbolá ha cobrado la vida de un hombre en el norte de Israel, quien podría ser la primera víctima civil del conflicto. El número de muertos en el país del cedro ha superado el millar.
Trump expresó en la red social Truth Social: «Si Irán no abre totalmente, sin amenazas, el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 HORAS a partir de este preciso momento, Estados Unidos atacará y arrasará con sus diversas centrales eléctricas, empezando por la más grande». Este acto de agresión complicaría aún más la vida de millones de iraníes, quienes ya sufren por un mes de bombardeos y una falta de información crítica.
Por su parte, el Ejército iraní ha indicado que, si se cumplen las amenazas de Washington, responderá atacando infraestructuras energéticas y plantas de desalinización en la región. Trump ha descartado cualquier intención de llegar a un acuerdo con Irán, afirmando que el país persa carece de capacidades defensivas. «Su liderazgo ha desaparecido, su Armada y su Fuerza Aérea están aniquiladas, no tienen absolutamente ninguna defensa y quieren llegar a un acuerdo. ¡Yo no!», añadió en su mensaje.
En respuesta a la escalada, Teherán sostiene que el estrecho de Ormuz permanece abierto, aunque no para Estados Unidos y sus aliados. Trump propuso que otras naciones deberían encargarse de la vigilancia del estrecho, sugiriendo que Estados Unidos no debería ser el único responsable.
En Israel, la situación ha empeorado considerablemente. Este sábado, dos misiles iraníes impactaron en las localidades de Dimona y Arad, causando lesiones a alrededor de 120 personas, entre ellas, un niño de 12 años y una niña de cinco. La defensa israelí no logró interceptar los proyectiles, que causaron daños significativos en edificios residenciales. El primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, describió la noche como «muy difícil» en la lucha por el futuro del país.
Este domingo, más ataques han dejado heridos en Tel Aviv y Jaffa, mientras que el lanzamiento de cohetes por parte de Hezbolá ha causado muertes en el norte de Israel. El Ejército israelí ha hecho una nueva advertencia al pueblo libanés, planeando bombardear el puente de Qassamiya, que conecta el norte y el sur del país. En el Líbano, el número de fallecidos ha ascendido a 1.024, mientras las fuerzas de desalojo afectan a un 15% del territorio.
Las autoridades militares han anunciado una nueva ola de ataques sobre el corazón de Teherán, y han intensificado los bombardeos contra instalaciones relacionadas con el desarrollo de misiles balísticos. En el Golfo Pérsico, los sistemas de defensa continúan interceptando drones y misiles iraníes. El Gobierno saudí ha ordenado la expulsión de varios diplomáticos iraníes tras los constantes ataques a su territorio, reafirmando su derecho a proteger su soberanía.
En medio de esta crisis, un accidente de helicóptero en Qatar ha resultado en la muerte de siete personas, entre ellas miembros de las fuerzas armadas qataríes y un soldado turco, complicando aún más la situación en la región.












