La propuesta de una «segunda Marcha Verde» genera controversia en España y Marruecos

La sugerencia del analista Michael Rubin sobre una nueva Marcha Verde desata un intenso debate sobre Ceuta y Melilla.

La reciente declaración del analista estadounidense Michael Rubin, quien propuso una «segunda Marcha Verde» hacia las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, ha provocado un intenso debate en el ámbito diplomático y social. Según informó La Razón, sus comentarios no fueron meramente un análisis político internacional; más bien, reavivaron un tema históricamente sensible que ha sido tratado con gran cautela por la comunidad diplomática, dada la complejidad geopolítica de la región y las continuas movilizaciones de la sociedad civil marroquí.

Rubin, conocido por su estilo provocador en los círculos de expertos de Estados Unidos, utilizó la simbología de la Marcha Verde —un evento emblemático en la memoria política de Marruecos— para sugerir una acción similar en un contexto contemporáneo diferente. Su propuesta, que parecía ofrecer un apoyo inusual a la postura marroquí sobre los enclaves, se viralizó rápidamente en las redes sociales y recibió atención en medios internacionales, además de La Razón.

Sin embargo, este supuesto respaldo externo fue rechazado de inmediato por activistas marroquíes. Entre ellos, Yahya Yahya, un reconocido defensor de la retirada española de Ceuta y Melilla, calificó la intervención de Rubin como un gesto inapropiado. Yahya destacó que el contexto religioso actual del Eid al-Fitr, que marca el final del Ramadán, pone de relieve la profunda conexión de ambos enclaves con la cultura y la identidad marroquí. «Las prácticas religiosas en Ceuta y Melilla, durante el Ramadán o en el Eid al-Fitr, son una expresión tangible de pertenencia a Marruecos y de lealtad al Comandante de los Creyentes, el Rey Mohammed VI«, afirmó Yahya, citado por La Razón.

Para él, esta dimensión espiritual y de identidad representa una «respuesta concreta» ante cualquier intento externo de cuestionar la soberanía o reinterpretar la situación de los enclaves. Yahya subrayó que la sociedad civil marroquí ha mostrado un compromiso constante con la causa de Ceuta y Melilla a lo largo de las décadas. «Se trata de una dinámica que ha evolucionado en el presente milenio, y no se limita a consignas o declaraciones, sino que se refleja en acciones sobre el terreno, especialmente por parte de marroquíes que residen en los enclaves, evidenciando su apego a Marruecos y no a España», declaró.

El activista criticó directamente a Rubin por aprovechar la idea de la «segunda Marcha Verde», enfatizando que este concepto ha circulado entre los activistas locales durante años. «¿Quién tiene derecho a invocar la memoria nacional? ¿Y quién puede utilizar sus símbolos fuera del contexto soberano de Marruecos? Desde luego, no Michael Rubin ni ningún extranjero», advirtió, según recoge La Razón.

Además, Yahya resaltó el riesgo geopolítico que conllevan este tipo de declaraciones. Consideró «inaceptable» que un asunto estrictamente marroquí sea utilizado como herramienta para resolver conflictos políticos entre Estados Unidos y España. «Es un intento evidente de introducir la cuestión de la soberanía marroquí en agendas internacionales ajenas, incluso vinculando acontecimientos en Oriente Medio», explicó.

A pesar de su oposición a la propuesta de Rubin, Yahya reafirmó su deseo de que Ceuta, Melilla y las islas adyacentes regresen al dominio marroquí. «Me considero entre quienes desean que estos territorios regresen cuanto antes al control marroquí, pero la manipulación de nuestras justas causas por actores externos es completamente inaceptable», subrayó.

El activista hizo un llamado a expertos y analistas internacionales para que eviten «dictar o explotar los asuntos nacionales de Marruecos». Según Yahya, los observadores externos pueden ofrecer opiniones sobre temas de interés nacional, pero deben hacerlo de manera respetuosa y prudente, sin recurrir a narrativas prefabricadas con fines políticos ajenos. La controversia generada por las palabras de Rubin pone de manifiesto la sensibilidad que rodea a Ceuta y Melilla, enclaves que, a lo largo de la historia, han sido motivo de disputas y debates diplomáticos.

Como señaló La Razón, la reacción de la sociedad civil marroquí evidencia un delicado equilibrio entre la expresión cultural, religiosa y la reivindicación política, donde cualquier intervención externa puede ser percibida como injerencia o manipulación.

Redacción

Detrás de Opinión Ibérica hay un equipo editorial comprometido con el análisis profundo de la realidad española e internacional. Cubrimos economía, política, sociedad y cultura con rigor periodístico y visión crítica. Nuestro objetivo: ofrecer información contrastada y opinión fundamentada para entender lo que realmente importa, todos los días del año.

Anterior

El agua en conflictos: un arma de destrucción y control

Siguiente

Trump lanza un ultimátum a Irán sobre el estrecho de Ormuz

No te pierdas

Moulay Hassan asume un puesto clave en el Ejército de Marruecos para su modernización

El príncipe Moulay Hassan supervisará la modernización y seguridad del Ejército marroquí