Rusia ha desarrollado en los últimos años una estrategia de guerra híbrida contra Polonia, que combina sabotajes, campañas de desinformación y ciberataques dirigidos a objetivos civiles. Este tipo de ofensiva busca desestabilizar el país sin enfrentamientos militares directos, y sirve ahora como modelo para posibles ataques contra empresas europeas.
El Ministerio de Defensa ruso publicó recientemente un listado con fabricantes considerados «objetivos legítimos» por su participación en la producción de drones ucranianos que afectan a las fuerzas rusas. Entre ellos figura UAV Navigation, filial del Grupo Oesía con sede en San Sebastián de los Reyes, Madrid. La compañía ha asegurado que opera conforme a la legislación vigente, coordinándose con el Gobierno español y en línea con los compromisos de la Unión Europea.
Las represalias rusas no se limitan a ataques directos. En septiembre, Dariusz Standerski, viceministro polaco de Asuntos Digitales, reveló que su país enfrenta entre 20 y 50 intentos diarios de sabotaje. Uno de los episodios más graves ocurrió en 2024, cuando se incendió el mayor centro comercial de Varsovia, situado en la calle Marywilska 44. Como respuesta, el Ejecutivo de Donald Tusk ordenó el cierre del consulado ruso en Cracovia.
En noviembre de 2025, Tusk denunció un atentado en la vía férrea entre Varsovia y Lublin, crucial para el envío de ayuda a Ucrania, donde un artefacto explosivo destruyó las vías. La última agresión tuvo lugar en Nochevieja, con un ciberataque ruso que intentó dejar sin electricidad a amplias zonas de Polonia, poniendo en riesgo la calefacción de medio millón de personas en pleno invierno. Aunque el ataque no tuvo éxito, el primer ministro reconoció que estuvo cerca de lograr su objetivo.
Detenciones y conexiones con los servicios rusos
En el Parlamento, Donald Tusk informó que se han arrestado a 55 personas vinculadas a actos de sabotaje, con 23 detenidos actualmente. Además, 28 individuos fueron expulsados y ocho fueron interceptados realizando labores de reconocimiento en puntos estratégicos. El primer ministro señaló que en todos estos casos se ha constatado la colaboración de los servicios secretos rusos.
Este patrón se repite en otros países europeos, especialmente en la región báltica y Europa del Este. Según Tusk, «ciudadanos de distintos países, frecuentemente ucranianos, son contratados para llevar a cabo estas operaciones». El objetivo de esta guerra híbrida va más allá de causar daños físicos, buscando generar caos social y político mediante la desorganización, el miedo y la incertidumbre.
Acusados de sabotajes y atentados en Europa del Este
La Fiscalía de Polonia ha anunciado que tres personas serán juzgadas por su presunta participación en una red de sabotajes coordinados por Rusia, aunque el Kremlin lo niega. Entre los acusados está Stepan K, de nacionalidad bielorrusa, señalado como responsable de un incendio en una tienda de Varsovia en 2024. Los otros dos son Daniil B y Oleksandr H, ambos ucranianos, imputados por quemar una tienda IKEA en Vilnius.
Además, estos sospechosos están vinculados al incendio del centro comercial Marywilska 44 y se les atribuye la planificación de otro ataque contra una tienda IKEA en Riga. Las investigaciones continúan, ya que no se ha identificado al autor material del fuego en Varsovia ni se conocen los detalles completos de la planificación.
Los tres enfrentan posibles condenas de cadena perpetua, mientras que otros dos implicados han sido imputados por delitos menores. Este caso pone de manifiesto la creciente amenaza que representa la guerra híbrida para la seguridad y estabilidad en Europa, y la necesidad de respuestas coordinadas frente a estas tácticas del Kremlin.













