El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció el jueves que su Gobierno comenzará negociaciones directas con Líbano, con el objetivo de desarmar a Hezbolá y establecer «relaciones pacíficas» entre ambos países. En una nota emitida por su oficina, Netanyahu destacó los llamados de Líbano para iniciar estas conversaciones y mencionó que había instruido al Gabinete para que comenzaran lo antes posible.
El mandatario valoró la postura de su homólogo libanés, Nawaf Salam, por su llamado a la evacuación de Beirut. Horas antes de este anuncio, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, declaró que Hezbolá «anhela un alto el fuego» tras la intensificación de la ofensiva israelí en el país vecino.
A pesar de los esfuerzos de Pakistán como mediador en el alto el fuego con Irán, que también implicaba a Líbano, el Gobierno de Netanyahu ha reiterado que este país no está incluido en el acuerdo. Desde la entrada en vigor del alto el fuego el miércoles, Israel continuó su campaña de bombardeos en Líbano, causando más de 250 muertes.
Katz detalló que la estrategia israelí en el sur de Líbano se basa en cuatro líneas de defensa y control. Estas incluyen la «línea fronteriza», que implica la destrucción de infraestructuras en aldeas cercanas; una segunda línea defensiva en territorio libanés, ampliada de cinco a quince puntos; una «línea antitanque», consolidada mediante maniobras terrestres; y el control de la zona del río Litani, con la intención de evitar infiltraciones y el regreso de combatientes de Hezbolá al sur.
Las autoridades libanesas han informado que el número de muertos por los ataques israelíes desde el inicio de la campaña de bombardeos el 2 de marzo supera los 1.700, mientras que doce soldados israelíes han muerto en combate en el sur del Líbano y tres civiles han fallecido en Israel.












