El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, ha solicitado respaldo a sus aliados del G7 para reabrir el estrecho de Ormuz. Esta petición se realizó durante una reunión urgente en la abadía de Vaux-de-Cernay, situada al suroeste de París.
Por su parte, Francia ha declarado contar con el apoyo de hasta 35 naciones para una futura misión destinada a asegurar la navegación en Ormuz, aunque esta se llevaría a cabo únicamente en un periodo de «calma» o tras el eventual cese de las hostilidades con Irán.
Rubio se unió el viernes a las conversaciones entre los ministros de Exteriores de diversas naciones, como Reino Unido, Alemania, Japón, Italia y Canadá, que el jueves habían acordado una postura conjunta en favor de la «desescalada» del conflicto iraní. Para facilitar este proceso, el expresidente Donald Trump anunció el jueves una extensión de 10 días, hasta el 6 de abril, del ultimátum que había impuesto a Irán para permitir la navegación en la zona.
Los aliados han solicitado además a Rubio aclaraciones sobre las operaciones militares de EE.UU. e Israel y sobre los supuestos diálogos con Teherán en busca de una solución diplomática, especialmente después de las informaciones contradictorias de la administración Trump y los planes del Pentágono de enviar hasta 10.000 soldados de combate adicionales, según The Wall Street Journal.
Francia, que tiene la presidencia del G7 este año, ha decidido impulsar la misión «estrictamente defensiva» anunciada por el presidente Emmanuel Macron, coincidiendo con la llegada del portaaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo Oriental. Según Reuters, el jefe del Estado Mayor, general Fabien Mandon, ha contactado con 35 posibles «socios» de todos los continentes para unirse a esta misión que garantizaría la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, a través del cual transita el 20% del petróleo mundial.
Dicha misión incluiría una primera fase centrada en desactivar minas y una segunda fase dedicada a la «protección» y escolta de buques petroleros mediante la presencia de naves de guerra. El almirante Nicolas Vaujour, jefe de personal de la Marina francesa, ha confirmado que ha contactado con 12 países dispuestos a ofrecer apoyo naval, afirmando que «estamos intercambiando información sobre la libertad de navegación y la seguridad marítima en esta arteria vital para la economía global y la estabilidad regional».
Asimismo, el comunicado del ministerio de Defensa francés subraya que esta iniciativa es independiente de las operaciones militares en la región y se enmarca dentro de un contexto estrictamente defensivo, con el objetivo de garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz una vez que cesen las hostilidades.
Macron ha enfatizado que el despliegue de la misión se realizará en un periodo de «calma» tras el cese de las hostilidades. Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha reconocido que el plan será difícilmente «viable» si no se logra una desescalada del conflicto.
La reunión del G7 también cuenta con la participación de los ministros de Exteriores de Ucrania, Brasil, India, Corea del Sur y Arabia Saudí, así como con la jefa de diplomacia de la UE, Kaja Kallas, y abordará también las sanciones a Rusia, tras el anuncio de EE.UU. de suspender temporalmente el bloqueo del petróleo transportado por flotas no registradas. El presidente Zelenski ha advertido que Ucrania se ha convertido en la «víctima colateral» del conflicto en Oriente Medio.












