La transición energética acelera mientras el gas y el petróleo se estancan en 2025

La energía solar impulsa el crecimiento mundial y los hidrocarburos muestran una desaceleración clara en 2025

En 2025, el sistema energético global atravesó un punto de inflexión, según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Por primera vez, la energía solar fotovoltaica dejó de ser una opción alternativa para convertirse en el principal motor del aumento de la demanda energética, representando más del 25% del crecimiento total.

Este avance se produce en un contexto internacional marcado por la tensión en Oriente Medio, región clave en la producción de hidrocarburos como el gas y el petróleo. La AIE destaca una desaceleración estructural en estos combustibles fósiles. El gas, que aportó el 17% de la energía global, experimentó un crecimiento muy limitado, cayendo al 1% frente al 2,8% registrado en 2024. Esta ralentización se atribuye a una industria debilitada y a los elevados precios del gas licuado durante la primera mitad del año.

Por su parte, el petróleo mostró un crecimiento moderado, con un incremento de apenas un 0,7%, muy por debajo de la media de la última década. Este enfriamiento está vinculado a la electrificación del transporte y al auge de los vehículos eléctricos, que han comenzado a limitar el consumo tradicional de combustible en carretera. De hecho, la AIE prevé para 2026 una caída en la demanda de petróleo, impulsada por el aumento de precios derivado del cierre del estrecho de Ormuz, que reducirá el consumo en aproximadamente 80.000 barriles diarios.

Impacto de la inestabilidad en Oriente Medio y el avance de las renovables

La inseguridad en Oriente Medio, epicentro mundial de hidrocarburos, no solo afecta la oferta sino que también está modificando la configuración energética global. La AIE señala que la volatilidad de precios y la preocupación por la seguridad del suministro están reforzando la importancia estratégica del gas en la generación eléctrica, especialmente en esa región, y subrayan que la soberanía energética pasa inevitablemente por las energías renovables.

En contraste, la energía solar protagonizó en 2025 el mayor crecimiento registrado para una fuente eléctrica, con un aumento de 600 TWh. Junto con la energía nuclear, que creció un 1,2% alcanzando un récord histórico de generación, estas energías limpias cubrieron casi la totalidad del nuevo consumo eléctrico mundial, desplazando el peso relativo del carbón y el gas.

Pese a esta expansión de las energías renovables, el informe alerta que las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) del sector eléctrico aumentaron alrededor de un 0,4%. Por primera vez, este crecimiento fue más rápido en las economías desarrolladas que en el resto del mundo. En la Unión Europea, este repunte se atribuye a un invierno especialmente frío que elevó la demanda de calefacción, incrementando el consumo de gas natural. De hecho, la AIE señala que la variación climática fue responsable de más de la mitad del gas consumido en la UE durante el año.

Por el contrario, en China las emisiones disminuyeron, impulsadas por un mayor protagonismo de las renovables, y en India se mantuvieron estables por primera vez desde los años setenta, reflejando también un cambio en el patrón energético.

Redacción

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