Los cardenales eligieron a Francisco como el primer Papa no europeo en más de mil años, proveniente de Argentina, un hecho que él mismo mencionó con humor en sus primeras palabras, señalando que fue encontrado «casi al fin del mundo». Para entender mejor la huella que deja su pontificado, El Faro de Melilla entrevistó a don Ramiro Pellitero Iglesias, teólogo y profesor en la Universidad de Navarra, especialista en ministerios y carismas dentro de la Iglesia católica, así como en el trasfondo cultural e ideológico de la catequesis contemporánea.
Ramiro Pellitero explica que el Papa Francisco retomó el legado doctrinal de su predecesor para enfatizar que la fe cristiana debe expresarse en la caridad y la fraternidad, siendo la misericordia el núcleo esencial del mensaje cristiano. Además, puso especial atención en las dimensiones antropológicas, sociales y ecológicas de este mensaje, basándose en la iniciativa y el amor pleno de Dios, representado en el Corazón de Cristo. Su pontificado estuvo marcado por orientaciones concretas para acompañar a matrimonios, familias y jóvenes, así como por el impulso a la santidad cristiana y una relación confiada con Dios. También destacó la importancia de la escucha y el diálogo entre culturas, pueblos y religiones.
En cuanto a los gestos más significativos, Pellitero resalta la cercanía del Papa con la gente, su lenguaje claro que ha llegado a los más sencillos y ha cuestionado a quienes llevan una vida cristiana poco comprometida. Francisco se mostró como un «padre común» presente en lugares remotos, manifestando la ternura y compasión de Dios, incluso en prisiones. Clamó incansablemente por la paz y promovió el diálogo entre líderes religiosos para colaborar en la comprensión mutua y la convivencia pacífica. Además, reivindicó la acogida, protección e integración de migrantes y subrayó la dignidad de mujeres, niños, ancianos y pobres, fomentando la participación activa en la misión de la Iglesia a través de la escucha y la inclusión.
La importancia de la escucha para superar la división
El Papa insistió en que solo una escucha profunda puede superar la indiferencia y las divisiones, avanzando hacia una armonía que respete la diversidad. Pellitero explica que sin escuchar no hay diálogo posible, y sin diálogo no se puede construir una «civilización del amor», concepto tomado de san Pablo VI, que busca la unidad respetando las diferencias.
Esta escucha debe practicarse en el ámbito familiar, social, cultural, económico y político, siempre orientada al servicio del bien común y superando intereses particulares. Supone un interés sincero por comprender las posiciones y sensibilidades de los demás, lo que requiere silencio y paciencia. Para los creyentes, implica también la oración y la apertura a lo que Dios comunica en el diálogo con Él y a través de las personas y circunstancias diarias, con un compromiso real de respeto y ayuda a todos.
El afecto del Papa por los niños y su mensaje en el Padrenuestro
El cariño del Papa por los niños fue evidente, conquistando su confianza en todas las ocasiones, incluso en actos solemnes o al saludar en la plaza de San Pedro. Mostraba tristeza por los niños que no conocían la señal de la cruz porque nadie se la había enseñado. En los últimos años de su pontificado, especialmente tras la cumbre internacional sobre protección infantil, anunció que preparaba un documento dedicado a los niños, reconociendo la importancia de escuchar sus sueños y silencios y reivindicando la defensa de sus derechos, desde la protección del no nacido hasta la lucha contra abusos y violencia. Uno de sus últimos gestos fue destinar un vehículo médico especialmente equipado para atender a niños en Gaza.
Francisco también dedicó una serie de catequesis al Padrenuestro, oración que consideraba una escuela de oración y unión con Jesús, y una síntesis del mensaje cristiano. Para él, Dios es ante todo un Padre, y en esta oración se aprende a llamar a Dios «papá» con corazón de niño, reconociendo el «nosotros» que representa a la Iglesia y pidiendo que venga el Reino para transformar corazones y el mundo. En ella se expresa el deseo de cumplir la voluntad divina, ser solidarios, perdonar y recibir ayuda en las dificultades, razones que justifican la atención que le dedicó.
En síntesis, el Papa Francisco será recordado por su mensaje de misericordia y esperanza, que ha calado profundamente en los fieles a través de sus escritos y acciones. Su atención preferente a los pobres y necesitados, junto con un llamado constante a la conversión personal y a la reforma en la Iglesia, conforman la esencia de su legado, siempre orientado al amor y al servicio de los demás.













