La tensión entre Estados Unidos e Irán se intensificó en las últimas horas tras un incidente naval en el estrecho de Ormuz, justo cuando el alto el fuego vigente está a punto de expirar. El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que la Armada de su país atacó y confiscó un buque de carga iraní que intentó violar el bloqueo naval impuesto en esa región estratégica.
Según Trump, la embarcación, identificada como Touska, fue interceptada en el golfo de Omán después de que la tripulación desobedeciera las órdenes de las fuerzas de Estados Unidos. Un destructor estadounidense abrió un agujero en la sala de máquinas del barco para detenerlo, y actualmente el buque permanece bajo custodia mientras se revisa su carga. Además, Trump recordó que el navío estaba sancionado por el Tesoro estadounidense debido a actividades previas consideradas ilegales.
Este nuevo episodio se produce en un contexto de máxima presión sobre el estrecho de Ormuz, una vía marítima clave por la que circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Desde el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero, el estrecho ha sufrido restricciones durante cerca de cincuenta días, aumentando la incertidumbre global.
Escalada del control en el estrecho de Ormuz
Mientras Washington mantiene un cerco naval para aislar a Irán, Teherán ha reforzado su dominio en la zona. Apenas un día después de anunciar la reapertura del estrecho, las fuerzas iraníes impusieron nuevamente un control estricto y obligaron a petroleros extranjeros a retroceder. Este endurecimiento ha agravado el impacto económico mundial.
El ministro de Industria de Emiratos Árabes Unidos, Sultan Al Jaber, denunció que el cierre del estrecho ha bloqueado cerca de 600 millones de barriles de petróleo, lo que ha disparado los costes energéticos. Advirtió que la economía global no puede permitirse más incertidumbre y calificó de extorsión las condiciones impuestas para el uso de esta ruta, reclamando su inmediata restitución.
El control del estrecho se ha convertido en el principal foco de conflicto entre Washington y Teherán. Irán condiciona la normalización del tráfico marítimo al levantamiento del bloqueo naval estadounidense que considera ilegal, mientras Estados Unidos persiste en su presión para frenar las exportaciones energéticas iraníes. Por su parte, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, reconoció que el precio de la gasolina en su país, afectado por el conflicto y el cierre de Ormuz, podría mantenerse en niveles elevados hasta 2027.
Negociaciones en Islamabad en riesgo
Este ambiente de confrontación complica la segunda ronda de negociaciones prevista en Islamabad para este lunes. Estados Unidos confirmó el envío de una delegación encabezada por el vicepresidente JD Vance, pero la participación iraní aún es incierta. Desde medios vinculados a la Guardia Revolucionaria iraní, se ha dejado claro que no habrá diálogo mientras continúe el bloqueo marítimo.
El Gobierno iraní insiste en que esta medida es el principal obstáculo para reanudar las conversaciones directas. Por su parte, el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, tras una llamada que calificó de constructiva con el presidente iraní Masoud Pezeshkian, intenta mantener abierta la vía diplomática. Islamabad se presenta como un mediador neutral, aunque no ha confirmado la asistencia iraní a la reunión.
Aunque ambas partes reconocen avances parciales en contactos anteriores, persisten diferencias importantes en asuntos clave como el programa nuclear iraní y el control del estrecho de Ormuz. Además, Trump ha advertido que podría no extender el alto el fuego más allá del miércoles si no se llega a un acuerdo, lo que aumenta el riesgo de una nueva escalada militar.












