El rey Carlos III ha tomado la decisión de restringir la presencia de sus sobrinas, las princesas Beatriz y Eugenia de York, en los espacios más exclusivos del evento Royal Ascot. Esta acción no es simplemente un ajuste de protocolo, sino una clara declaración sobre el futuro de la Casa Windsor.
Desde su ascenso al trono en 2022, el monarca ha estado promoviendo una «monarquía reducida». Al eliminar el acceso automático de las hijas del ex príncipe Andrés Mountbatten-Windsor y su ex esposa Sarah Ferguson a las áreas de mayor representación, el rey envía un fuerte mensaje de austeridad y pragmatismo, indicando que solo aquellos que desempeñan funciones oficiales deben ocupar el primer plano.
La decisión refleja un cambio en la percepción de la visibilidad de las princesas de York, quienes ya no son consideradas «miembros trabajadores» de la familia real. Esto se traduce en un manejo más cuidadoso de su imagen para evitar críticas sobre los privilegios de la familia extendida.
Las implicaciones de este «veto» son profundas, ya que profundiza la brecha con la familia de su padre. Las princesas, a pesar de su linaje, se encuentran en una situación social incierta, especialmente con el oscuro pasado de su progenitor, vinculado al escándalo de Jeffrey Epstein. Este escándalo no solo ha impactado la percepción pública, sino que también ha puesto en tela de juicio la integridad de la familia real.
Beatriz, la primogénita de los duques de York, ocupa el noveno lugar en la línea de sucesión al trono. Desde 2020, está casada con el promotor inmobiliario italiano Edoardo Mapelli Mozzi y tiene una hija, Sienna. A diferencia de sus primos, Beatriz ha optado por desarrollar su carrera en el sector privado, donde se desempeña como vicepresidenta de Alianzas y Estrategia en la empresa tecnológica Affinity.
Por su parte, Eugenia, la hija menor de los duques de York, ocupa el décimo lugar en la sucesión. Ella también ha optado por una carrera profesional fuera de las actividades oficiales de palacio, trabajando como directora en la galería de arte Hauser & Wirth en Londres. Eugenia está casada con Jack Brooksbank desde 2018 y tiene dos hijos, August y Ernest. Además, es conocida por su compromiso humanitario y por dar visibilidad a la escoliosis, condición que ella misma padeció en su infancia.













