El Mobile World Congress, que este año celebra su vigésima edición en Barcelona, se ve afectado por la reciente escalada de tensión en el ámbito internacional. La alianza entre Trump y Netanyahu ha llevado a un ataque contra Irán, lo que ha desencadenado una serie de repercusiones en la región y, por extensión, en el comercio global.
Los efectos de este conflicto se han sentido de inmediato en el evento tecnológico. La suspensión de vuelos hacia y desde los países involucrados ha complicado la llegada de delegaciones y empresas que ya habían planificado su asistencia. A pesar de que el presidente catalán, Salvador Illa, ha calificado las incidencias como «muy restringidas», es evidente que la situación podría tener un impacto significativo en la asistencia.
La organización del congreso aún no se atreve a realizar cálculos sobre el efecto que tendrá este conflicto en el evento. Sin embargo, a la luz de las cifras del año anterior, se anticipa que la merma en la participación no será trivial. En 2022, se registraron más de 100.000 visitantes y unas ganancias de 560 millones de euros, una cifra que podría verse afectada en esta ocasión.
La ocupación hotelera también podría sufrir, ya que se esperaba que alcanzara el 91% durante el congreso, un porcentaje que ahora parece menos seguro. Otros sectores de la industria, como la hostelería y el ocio nocturno, habían proyectado ingresos que superarían los 140 millones de euros, pero estos cálculos están en riesgo debido a la situación actual.
En definitiva, el Mobile World Congress se enfrenta a un contexto complicado que podría alterar no solo la cantidad de visitantes, sino también el impacto económico que el evento genera en la ciudad y en el sector tecnológico global.












