Carlos III pronunció un discurso histórico ante el Congreso de los Estados Unidos en el que hizo un llamado a la reconciliación entre Reino Unido y EE.UU., resaltando la importancia de reforzar los lazos bilaterales y su compromiso con la defensa conjunta.
El monarca británico recordó que ambos países han compartido momentos decisivos como la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y el conflicto de Afganistán, y subrayó que esa cooperación debe mantenerse para apoyar a Ucrania y su pueblo en la búsqueda de una paz justa y duradera.
Además, Carlos III defendió el papel de la OTAN, una organización que, según él, está comprometida con la defensa mutua y la seguridad tanto de Norteamérica como de Europa frente a amenazas comunes. Destacó también que la Alianza Atlántica invocó por primera vez su artículo de defensa colectiva tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Este discurso representa la primera intervención de un monarca británico en el Senado estadounidense desde la intervención de Isabel II en 1991, marcando un hito en las relaciones diplomáticas entre ambos países.
La visita de Carlos III y la reina Camila continuó con una cena de Estado organizada por la primera dama, Melania Trump, donde se ofreció un menú de alta cocina acompañado de vinos estadounidenses y un programa musical a cargo de agrupaciones militares, en un ambiente adornado con flores de primavera.
Por su parte, el entonces presidente Donald Trump recibió al monarca en la Casa Blanca y elogió su discurso en el Congreso. Con su habitual estilo, Trump bromeó asegurando sentirse «celoso» del discurso, calificándolo de magnífico y compartiendo anécdotas familiares durante el encuentro previo a la cena oficial.
La jornada estuvo marcada por estos actos protocolarios y por la reafirmación del compromiso entre Washington y Londres, en un momento de tensiones entre la administración estadounidense y el Gobierno laborista británico liderado por Keir Starmer.












