El científico Miguel Delibes de Castro, conocido por su asociación con Doñana, ha manifestado su optimismo respecto a la posibilidad de recuperar la laguna de La Janda. A pesar de haber dejado la presidencia del Consejo de Participación de Doñana hace un par de años, su compromiso con la conservación de este espacio natural permanece intacto.
Delibes de Castro menciona que, aunque aún enfrenta desafíos, la situación ha cambiado notablemente desde que comenzó su carrera en Doñana hace más de medio siglo. En ese tiempo, la preocupación ambiental se centraba principalmente en proyectos de urbanización o infraestructura que amenazaban directamente al parque. Sin embargo, en las últimas dos décadas, el cambio climático ha emergido como una amenaza más insidiosa, afectando no solo a la biodiversidad, sino también a las fuentes de agua esenciales para la comunidad local.
Al hablar sobre la viabilidad de estabilizar el acuífero, el científico señala que hay una plataforma favorable gracias a un acuerdo entre el Gobierno central y el Gobierno autonómico que ha comenzado a frenar la extracción ilegal de agua. Esto abre la puerta a posibles soluciones para algunos cultivos históricos que podrían beneficiarse de fuentes de agua alternativas.
A pesar de las lluvias excepcionales de este año que prometían una buena invernada, el acuífero todavía muestra signos de no recuperarse adecuadamente. Según Delibes de Castro, aunque las lluvias han ayudado a que algunos niveles se recuperen, el daño profundo persiste y se necesita un manejo cuidadoso para evitar volver a la extracción excesiva.
En relación a la recuperación de La Janda, el científico se muestra esperanzado. Aplaude la discusión sobre este tema, sugiriendo que la recuperación de humedales perdidos sería un reflejo de una sociedad que se preocupa por su entorno. Sin embargo, advierte que, aunque técnicamente es posible, el contexto social y político actual complica estos esfuerzos.
Delibes de Castro también critica el retroceso en ciertas posturas políticas que favorecen el poder sin compasión, recordando que aunque el protocolo de Kioto no fue firmado, Europa se comprometió a tomar medidas para el futuro del medio ambiente. En este sentido, señala que el calentamiento global ya se siente con fenómenos extremos como lluvias intensas y cambios en los ciclos agrícolas.
Como biólogo, vive con preocupación la realidad actual, donde la media de temperatura en Doñana ha aumentado significativamente desde los años setenta. Este cambio climático, junto a la extracción de agua, pone en riesgo la flora y fauna, y obliga a la adaptación a un nuevo escenario que será complicado.














