La prevalencia de la obesidad a nivel mundial representa un desafío significativo para los sistemas de salud y las economías. Un nuevo estudio, liderado por investigadores del Hospital General Brigham de Massachusetts, sugiere que los medicamentos GLP-1 podrían ser una solución eficaz. La investigación, publicada en una carta en The Lancet Diabetes & Endocrinology, revela que más de uno de cada cuatro adultos en el mundo podría beneficiarse de su uso para el control del peso.
El equipo de investigación, que incluye a expertos de la Universidad de Washington y la Universidad de Emory, analizó datos de 99 países y 810 635 adultos. El estudio encontró que las mujeres, las personas mayores y los habitantes de países de ingresos bajos y medios son los más susceptibles a recibir tratamiento con GLP-1. Estas cifras son fundamentales para el diseño de políticas destinadas a implementar estos medicamentos a gran escala.
Un nuevo enfoque ante la obesidad
La doctora Jennifer Manne-Goehler, coautora principal del estudio, enfatiza el potencial transformador de los GLP-1: «Nunca ha existido una herramienta con tanto potencial para afrontar la obesidad y la diabetes tipo 2». A lo largo de los años, se ha culpabilizado a los individuos por su condición, fomentando la idea de que solo necesitan «moverse más y comer menos». Sin embargo, los agonistas del receptor GLP-1 revelan que la biología tiene un papel crucial en esta problemática de salud.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha comenzado a reconocer el potencial de estos medicamentos y está trabajando para que se conviertan en tratamientos estándar y accesibles a nivel global. Sin embargo, surge la pregunta de cuántas personas realmente los necesitan, dado el aumento constante de la obesidad en el mundo.
Datos preocupantes sobre la elegibilidad
El análisis demostró que el 27% de los adultos en el planeta cumple los criterios para recibir GLP-1, y la mayoría de ellos proviene de países de ingresos bajos y medios. Las tasas de elegibilidad más altas se registraron en Europa y América del Norte (42,8%) y en las Islas del Pacífico (41,0%). Además, las mujeres tienen una mayor probabilidad de ser elegibles (28,5%) en comparación con los hombres, y los adultos mayores (38,3%) superan a los jóvenes (17,9%).
La doctora Manne-Goehler señala que estos datos son alarmantes, especialmente considerando que la diabetes tipo 2 fue la principal causa de muerte entre mujeres en Sudáfrica el año pasado. «Es nuestra responsabilidad asegurar que los medicamentos lleguen a quienes realmente los necesitan», afirma.
El doctor Felix Teufel, coautor del estudio, añade que «el acceso global a los GLP-1 es una cuestión de equidad sanitaria». La meta es garantizar que quienes más se beneficiarán tengan acceso a estos tratamientos, no solo aquellos que resultan más fáciles de alcanzar.
Los investigadores utilizaron encuestas de salud en hogares recopiladas entre 2008 y 2021, agrupando a los participantes según diversas métricas de salud. Aquel grupo con un índice de masa corporal (IMC) superior a 30 o superior a 27 con hipertensión o diabetes fue considerado apto para el tratamiento con GLP-1.
Ante estos hallazgos, el camino hacia una solución efectiva contra la obesidad parece estar más claro, aunque aún queda mucho por investigar sobre la seguridad y sostenibilidad de estos medicamentos a largo plazo. La necesidad de desarrollar estrategias no farmacológicas sigue siendo un reto importante en la lucha contra la obesidad a nivel global.














