Maite Mascort lleva más de tres décadas dedicada al estudio de la civilización egipcia y desde 2019 dirige junto a Esther Pons la misión arqueológica española en Oxirrinco, en El Bahnasa, a unos 190 kilómetros de El Cairo. En esta excavación, el equipo de 17 arqueólogos ha descubierto un papiro que contiene un fragmento del Canto II de la Iliada, un hallazgo sin precedentes porque es la primera vez que aparecen textos literarios de este tipo asociados a una momia.
Esta misión arqueológica comenzó en 1992 y desde entonces se ha trabajado en diferentes sectores del yacimiento: fuera de las murallas, donde se excava un monasterio cristiano; en la necrópolis norte, de época helenística; y en la necrópolis alta, donde se ha localizado este papiro. Esta última zona abarca enterramientos desde la época saíta hasta la cristiana, es decir, desde el 700 a.C. hasta el 700 d.C., un periodo marcado por intensos cambios culturales y religiosos en Egipto.
Según Mascort, aunque es común encontrar momias con papiros o incluso lenguas de oro en la boca como parte del ajuar funerario, los textos hallados suelen ser de carácter mágico. Lo novedoso de este hallazgo es que el papiro descubierto contiene un texto literario, específicamente el Canto II de la Iliada, conocido como el Catálogo de las Naves, que enumera las fuerzas griegas que lucharon contra Troya.
El papiro estaba enrollado, atado y sellado con barro, lo que dificultó su lectura. Tras un delicado proceso de conservación y restauración, expertos en epigrafía clásica como Ignasi-Xavier Adiego y la papirologa Lea Mascia, de la Universidad de Hamburgo, pudieron identificar el texto. Esta pieza no se utilizó para cartonajes o máscaras, sino que formaba parte de la protección del difunto, integrándose en el ritual funerario, algo inédito hasta ahora en Oxirrinco.
Este descubrimiento plantea numerosas preguntas que aún no tienen respuesta, como por qué se eligió ese canto en concreto para el ajuar funerario o quién fue el propietario de la momia. Mascort reconoce que el papiro no está completamente leído y que la investigación acaba de comenzar, por lo que se espera que aporten nuevas claves sobre esta práctica funeraria y su significado.
Desde 1992, Maite Mascort no ha faltado a ninguna campaña arqueológica en Oxirrinco. Cada año, durante más de un mes, el equipo trabaja en el yacimiento excavando, documentando y clasificando los hallazgos en un laboratorio instalado en una vivienda propiedad de la Universidad de Barcelona en el pueblo. Este enclave rural carece de alojamientos turísticos, por lo que la casa se ha convertido en el centro neurálgico para procesar el material arqueológico.
Todo lo encontrado permanece en Egipto bajo custodia del Servicio de Antigüedades, donde los investigadores pueden trabajar, garantizando que el patrimonio arqueológico se conserve en su país. El proyecto cuenta con el apoyo financiero y logístico del Ministerio de Cultura de España, la Universidad de Barcelona, la Fundación Palarq, la Sociedad Catalana de Egiptología, AIXA Serveis Arqueològics, el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto y la Universidad de El Cairo.













