La tripulación de la misión Artemis II ha comenzado su jornada en el espacio con éxito, aunque no sin enfrentar dificultades. Durante las primeras horas, los astronautas experimentaron un contratiempo relacionado con el frío, lo que les llevó a solicitar sus maletas para acceder a ropa de manga larga.
Christina Koch expresó la necesidad de ajustar la temperatura, afirmando: «Hace mucho frío». Este incidente se suma a otros problemas que se habían presentado, como una pérdida de comunicación y un fallo en el sistema del inodoro, que ya fueron resueltos.
Las primeras horas tras el despegue fueron cruciales. La cápsula Orion desplegó sus paneles solares y orbitó la Tierra para realizar pruebas de seguridad. Con la estabilización de la nave, comenzó la rutina diaria a bordo. Los astronautas llevaron a cabo revisiones del agua potable, el sistema de baño y el sistema de limpieza de aire, además de despojarse de los trajes espaciales utilizados durante el lanzamiento.
Un ensayo de navegación fue parte de su agenda, donde practicaron maniobras de acercamiento alrededor de un objeto utilizando una sección del cohete. Tras ocho horas y media en el espacio, la tripulación pudo descansar. Se despertaron alrededor de las 13:00 horas (hora peninsular española) tras disfrutar de cuatro horas de sueño, comenzando el día con la canción «Sleepyhead» de Young & Sick, seleccionada por el equipo en Tierra.
Durante la jornada, llevaron a cabo una de las maniobras más importantes: la elevación del perigeo. Para ello, encendieron el motor principal del módulo de servicio de Orion durante 43 segundos, lo que permitió ajustar la órbita terrestre y establecer una trayectoria más estable para su futuro viaje hacia la Luna.
En contacto con el equipo de control, los astronautas compartieron su asombro por la vista de la Tierra desde el espacio, destacando la iluminación del Polo Sur y la línea de determinación entre el día y la noche, donde se podía distinguir un leve tono rosado.
Reid Wiseman y Victor Glover instalaron y revisaron el dispositivo de ejercicio con volante de inercia, esencial para mitigar la pérdida de masa muscular en condiciones de microgravedad. Esta máquina, que funciona como un «yo-yo», permite realizar ejercicios de remo, sentadillas y peso muerto con una resistencia considerable.
Koch dedicó la mañana a prepararse para la inyección translunar, mientras que Hansen tenía programado el ejercicio para la segunda mitad del día. Todos los astronautas deben dedicar 30 minutos diarios a entrenar. En las horas siguientes, continuarán con la supervisión de sistemas y la aclimatación al entorno espacial. Además, está prevista la primera comunicación por vídeo con la Tierra.
El equipo de gestión de la misión se reunirá a lo largo de la jornada para evaluar el estado de la nave y decidir si se autoriza la próxima maniobra crucial: la inyección translunar. La NASA determinará si Orion debe regresar a la Tierra o puede abandonar la órbita terrestre para continuar su histórico viaje hacia la cara oculta de la Luna.













