La misión Artemis 2, que lleva a cuatro astronautas hacia la Luna, enfrentará un momento crítico cuando pierda toda comunicación con la Tierra durante aproximadamente 50 minutos. Este suceso ocurrirá cuando la nave cruce por la cara oculta del satélite, un fenómeno que ya experimentó la tripulación del Apolo 8 en 1968, cuando el comandante Jim Lovell pronunció: «Nos veremos al otro lado».
Los astronautas Reid Wiseman, Jeremy Hansen, Christina Koch y Victor Glover partirán hacia la Luna, enfrentándose a un desafío que pone a prueba la comunicación espacial. Este viaje se realiza 53 años después de la última misión tripulada al satélite, y la tripulación ya ha superado algunos contratiempos iniciales, como la pérdida de comunicación durante el despegue y un incidente con el sistema de retrete de la nave.
El momento de mayor incertidumbre se prevé para el sexto día de la misión, cuando se acercarán a la Luna a una distancia estimada de 400.000 kilómetros de la Tierra, marcando un récord como el viaje más largo jamás realizado por una misión tripulada. A medida que se aproximen, la visión de la Luna será comparable al tamaño de una pelota de baloncesto.
La falta de comunicación se debe a que la Luna bloqueará la señal entre la nave Orion y la Red del Espacio Profundo, una serie de antenas situadas en lugares estratégicos como Madrid, Canberra y Goldstone. Este sistema, diseñado para mantener el contacto con naves espaciales, no podrá evitar la incomunicación en este tramo del viaje. Según la agencia espacial estadounidense, el tiempo sin conexión oscilará entre 30 y 50 minutos.
Durante este periodo, los astronautas deberán operar de manera autónoma, llevando a cabo experimentos y capturando imágenes de una parte de la Luna que ha permanecido oculta para la humanidad durante millones de años. La misión no solo representará un avance en la exploración espacial, sino que también marcará un hito con la participación de la primera mujer y el primer hombre negro en viajar a la Luna.
Al final de este tramo, la tripulación de Artemis 2 enfrentará la misma incertidumbre que vivieron los astronautas del Apolo 8 en su histórico vuelo. «Apolo 8, Apolo 8, ¿cómo me recibes?», preguntaron los ingenieros desde Houston en aquella ocasión, a lo que la tripulación respondió: «Alto y claro».













