La NASA ha identificado unas sorprendentes estructuras en Marte que podrían cambiar la comprensión que se tiene sobre la historia del planeta rojo. Estas formaciones, captadas por el rover Curiosity en el cráter Antofagasta, se presentan como miles de patrones poligonales que cubren extensas áreas del terreno, semejando las escamas de un reptil gigante.
Lejos de ser una simple curiosidad visual, los expertos consideran que estas figuras son una de las evidencias más contundentes de que en Marte existieron largos períodos de actividad hídrica. Según Abigail Fraeman, una de las investigadoras principales, aunque se habían detectado patrones similares antes, nunca se había observado un sistema tan amplio y concentrado en una sola zona.
La explicación más plausible para la formación de estas «escamas de dragón» es un proceso muy específico: la alternancia repetida entre humedad y sequedad. En la Tierra, las grietas poligonales surgen cuando el barro húmedo se seca y se contrae, generando fracturas que, al repetirse el ciclo de mojado y secado, adquieren formas más complejas. Este fenómeno encaja con las observaciones del rover, que sugieren que esta región marciana experimentó cambios climáticos cíclicos hace millones de años, con periodos húmedos posiblemente provocados por aguas salinas superficiales o subterráneas, seguidos de etapas secas.
La particularidad de las grietas elevadas en Marte
Un detalle que distingue este descubrimiento de otros anteriores es la forma en que se presentan las grietas: en lugar de estar hundidas, se elevan formando crestas. Esto indica que los huecos originales podrían haberse rellenado con minerales disueltos en agua. Con el paso del tiempo y la erosión causada por el viento y el polvo marciano, el material más blando se habría desintegrado, dejando al descubierto estas estructuras pétreas que hoy se aprecian.
En esencia, lo que vemos actualmente sería el molde endurecido de fracturas antiguas creadas por la evaporación lenta del agua. Este fenómeno es una prueba más de que el agua no solo estuvo presente en Marte, sino que también moldeó su superficie a lo largo de períodos prolongados y repetidos.
Un planeta rojo con secretos aún por descubrir
Este hallazgo obliga a cuestionar la noción tradicional de que Marte fue siempre un desierto sin vida. La acumulación de evidencias, desde ríos secos hasta minerales hidratados y ahora estas formaciones únicas, construye la imagen de un planeta dinámico que tuvo condiciones ambientales cambiantes y quizá incluso habitables en una etapa remota de su historia.
Lo más llamativo no es solo lo que el rover Curiosity ha detectado, sino la certeza de que bajo el polvo marciano permanecen muchas más pistas por descubrir, capaces de revelar aún más sobre la evolución y el pasado del planeta rojo.














