Un reciente estudio publicado en Scientific Reports revela que la preferencia de algunos mosquitos del tipo Anopheles, entre los cuales se encuentran los vectores de la malaria, por alimentarse de sangre humana podría haberse desarrollado hace aproximadamente 1,8 millones de años. Este fenómeno coincide con la llegada de los primeros homínidos al sudeste asiático.
La investigación, llevada a cabo por un equipo internacional, se centró en el análisis del ADN de 38 mosquitos de once especies del grupo Anopheles Leucosphyrus. Las muestras fueron recolectadas entre 1992 y 2020 en esta región. Gracias a modelos informáticos y estimaciones de las tasas de mutación, los científicos lograron reconstruir la historia evolutiva de estos insectos.
Los hallazgos sugieren que la preferencia por la sangre humana emergió entre 2,9 y 1,6 millones de años en una área conocida como Sundaland, que abarca la península malaya, Borneo, Sumatra y Java. Hasta ese momento, los ancestros de estos mosquitos se alimentaban de primates no humanos. El periodo identificado coincide con la llegada del Homo erectus a la región, un evento que ocurrió mucho antes de la expansión de los humanos modernos.
Según los investigadores, estos mosquitos, que ya picaban a primates arborícolas, encontraron un nuevo «alimento» cuando estos homínidos comenzaron a caminar por el suelo. Sin embargo, el cambio en sus preferencias alimentarias requirió múltiples mutaciones en los genes que les permiten detectar el olor corporal. La selección natural pudo haber consolidado esta nueva preferencia si había una población significativa de H. erectus en Sundaland en ese momento.
Además, el ADN de los mosquitos actuales proporciona incluso pruebas biológicas indirectas sobre la presencia de nuestros ancestros en la zona, lo que abre nuevas perspectivas en la comprensión de la evolución de estos vectores de enfermedades.














