Un recientemente desclasificado documento de la CIA indica que la inteligencia estadounidense se interesó hace más de 60 años en una investigación que sugería un posible tratamiento contra el cáncer. Este informe, redactado en febrero de 1951 y hecho público en 2014, resume un artículo científico soviético que exploraba sorprendentes similitudes entre los gusanos parásitos y los tumores cancerosos.
El informe señala que los investigadores afirmaban que ambos tipos de organismos prosperaban en condiciones metabólicas similares y acumulaban significativas reservas de glucógeno, una forma de energía almacenada. Además, se mencionan experimentos que demostraron que ciertos compuestos químicos podían atacar tanto infecciones parasitarias como tumores malignos. Un fármaco denominado Myracyl D mostró efectividad contra los parásitos de la bilharzia y también contra crecimientos cancerosos, lo que sugiere que los tratamientos desarrollados para los parásitos podrían ser eficaces contra los tumores.
La investigación también reveló que otros compuestos interferían en la producción de ácido nucleico, un proceso crucial para el crecimiento descontrolado de las células cancerosas. En experimentos con ratones, se observó que los tejidos tumorales reaccionaban de manera distinta a ciertas sustancias químicas en comparación con los tejidos sanos, lo que refuerza la idea de una superposición bioquímica entre parásitos y cáncer.
A pesar de que el documento fue desclasificado hace más de una década, ha resurgido en las redes sociales, provocando la indignación de algunos estadounidenses que se preguntan por qué investigaciones de la Guerra Fría sobre posibles tratamientos contra el cáncer permanecieron en archivos de inteligencia durante tanto tiempo. «Los estadounidenses lo sabían. Lo leyeron, lo clasificaron como CONFIDENCIAL y lo guardaron en una bóveda durante 60 años», comentó un usuario en la plataforma X, junto con el contenido del documento de la CIA.
Sin embargo, es importante destacar que el documento no establece que el cáncer sea causado por parásitos, sino que un estudio soviético notó similitudes bioquímicas y observó que algunos compuestos afectaban a ambos en experimentos. El artículo de 1950 en la revista soviética Priroda, escrito por el profesor VV Alpatov, se centraba en el comportamiento bioquímico de los endoparásitos. La inteligencia estadounidense, interesada en los avances médicos soviéticos, tradujo y distribuyó este informe por su potencial relevancia en la investigación biomédica y de defensa nacional durante los inicios de la Guerra Fría.
El estudio soviético destacó que tanto los gusanos parásitos como las células cancerosas dependían de un metabolismo anaerobio, lo que les permite generar energía sin grandes cantidades de oxígeno. Esta capacidad metabólica similar sugiere que ambas entidades podrían sobrevivir en condiciones desfavorables. La investigación también mencionó que ciertos fármacos experimentales mostraron eficacia contra ambos, lo que podría abrir nuevas vías de tratamiento para el cáncer.
En pruebas de laboratorio, se observó que la sustancia Myracyl D suprimía la síntesis de ácidos nucleicos en microorganismos y en tumores cancerosos cultivados en ratones. Este hallazgo es relevante, ya que las células cancerosas requieren una rápida replicación de ADN para dividirse sin control, y bloquear este proceso podría retardar el crecimiento tumoral.
La investigación también examinó cómo los tumores y los parásitos reaccionaban a un compuesto conocido como atebrina, que existe en dos formas especulares. Se observó que los tejidos tumorales presentaban una respuesta diferente a este compuesto en comparación con los tejidos normales, sugiriendo que podrían tener receptores químicos invertidos. Estas observaciones llevaron a los investigadores soviéticos a proponer que los tumores y los parásitos comparten características biológicas, como un metabolismo inusual y sistemas enzimáticos alterados.
El documento de la CIA concluye resaltando que la investigación soviética sobre las proteínas tumorales y la química celular era considerada de gran importancia en ese momento. Durante los primeros años de la Guerra Fría, las agencias de inteligencia estadounidenses seguían de cerca los avances médicos en la Unión Soviética, temiendo que estos pudieran tener implicaciones para la salud pública y la investigación en guerra biológica. Aunque la ciencia moderna no trata los tumores como parásitos en un sentido literal, muchos aspectos de la biología tumoral, como el metabolismo alterado, siguen siendo áreas activas de investigación hoy en día. Este informe desclasificado ofrece una perspectiva única sobre el contexto científico de la época, cuando los investigadores buscaban desentrañar la naturaleza del cáncer y encontrar tratamientos efectivos.














