La cerceta pardilla, conocido como el pato más amenazado de Europa, está experimentando un crecimiento notable en su población en España. Según los datos más recientes del proyecto LIFE Cerceta Pardilla, se ha superado la cifra de 170 parejas reproductoras, un aumento que triplica los registros de hace diez años.
Este crecimiento es el resultado de un programa intensivo que combina la cría en cautividad con la liberación de ejemplares en humedales estratégicos para facilitar su reintegración en el hábitat natural. Además, se han contabilizado más de 1.400 pollos nacidos en libertad, lo que representa un récord para la especie.
Tradicionalmente, la cerceta pardilla se concentraba en lugares específicos como el Parque Natural de El Hondo en Alicante y las Marismas del Guadalquivir en Andalucía. Sin embargo, la tendencia actual indica una dispersión sin precedentes, con la especie recolonizando antiguos hábitats y estableciéndose en nuevas zonas húmedas de la Comunidad Valenciana, Murcia y Castilla-La Mancha.
Los expertos subrayan que la restauración del hábitat ha sido clave para este éxito. Se han intervenido más de 3.000 hectáreas de humedales para mejorar la calidad del agua y garantizar la disponibilidad de alimento y refugio. Gracias a estas acciones, la cerceta pardilla ha podido reproducirse con éxito fuera de sus santuarios tradicionales.
A pesar de los avances significativos, es fundamental recordar que la especie sigue en peligro de extinción. Uno de los principales desafíos ahora es garantizar la conectividad entre los diferentes humedales y enfrentar amenazas persistentes como la pérdida de biodiversidad debido al cambio climático y el furtivismo. A largo plazo, el objetivo es lograr una población autosuficiente que no dependa del contacto humano directo.
Por ahora, las perspectivas para la cerceta pardilla son optimistas, pero es crucial mantener la vigilancia, tal como advierten los expertos.














