El 21 de diciembre de 2026, a las 16:03 horas (hora peninsular española), comienza oficialmente el invierno en el hemisferio norte, según el Observatorio Astronómico Nacional. Este periodo, que se extiende hasta el 20 de marzo, marca la llegada de la temporada con la noche más larga del año, consecuencia de la posición de la Tierra en su órbita, que provoca la máxima declinación del sol hacia el sur.
Durante esta estación, se presentan numerosas oportunidades para disfrutar de eventos astronómicos. A partir de principios de enero, los planetas Saturno y Júpiter serán visibles al anochecer, y a mediados de febrero, se unirá Venus. A lo largo de los meses invernales, Saturno se ocultará gradualmente, mientras que Mercurio hará apariciones breves al atardecer.
Un evento notable se producirá el 28 de febrero, cuando los cuatro planetas – Saturno, Júpiter, Venus y Mercurio – estarán alineados al atardecer. Los amaneceres también estarán marcados por la presencia de Júpiter y Mercurio, aunque Mercurio desaparecerá a principios de enero, reapareciendo a mediados de marzo.
Los momentos de luna nueva, que se producirán el 18 de enero, 17 de febrero y 19 de marzo, ofrecerán condiciones ideales para observar el cielo invernal, que estará adornado con constelaciones como Orión y Tauro. La lluvia de estrellas úrsidas, que alcanza su pico alrededor del 22 de diciembre, y las cuadrántidas, cuyo máximo se espera el 3 de enero, también se podrán observar, aunque las condiciones de visibilidad dependerán de la fase lunar.
El 3 de enero será significativo por la primera luna llena del año, conocida como luna del lobo, que alcanzará su máximo esplendor a las 11:03 horas bajo el signo de Cáncer. Este fenómeno será, además, una superluna, visible con un 7% más de tamaño y un 16% más brillante que una luna llena promedio.
En el ámbito de los eclipses, se prevén dos eventos durante el invierno. El primero, un eclipse anular de sol, tendrá lugar el 17 de febrero, aunque no será visible en España. El segundo será un eclipse total de luna el 3 de marzo, que tampoco podrá ser observado desde la península, pero será visible en partes de Asia, Australia y América.
Así, el invierno de 2026 se presenta como una temporada rica en fenómenos astronómicos, ofreciendo a los aficionados y curiosos la oportunidad de disfrutar de un espectáculo celestial sin igual.













