Un reciente estudio coliderado por el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell) y el Instituto de Investigación Biomédica de Lleida (IRBLleida) ha descubierto que un grupo de moléculas puede desempeñar funciones «totalmente opuestas» según el tipo de cáncer que se analice. Esta investigación, publicada en la revista científica «Cell Death & Disease», destaca que el clúster de moléculas denominado «miR-424(322)-503» actúa como un oncógeno en el cáncer de endometrio, favoreciendo el crecimiento tumoral, mientras que en el cáncer colorectal tiene el efecto contrario, inhibiendo su desarrollo.
Los hallazgos del estudio representan una «nueva vía» para comprender mejor el inicio y la progresión del cáncer colorectal, que es el cuarto tipo de cáncer más común y el tercero más mortal a nivel global.
El proyecto de investigación comenzó cuando el equipo se enfocó en cómo este clúster de moléculas favorecía el cáncer de endometrio en un contexto de deficiencia de un gen específico. Durante los experimentos, observaron que los ratones que carecían de este clúster presentaban intestinos «anormalmente grandes». Al desarrollar una cohorte independiente, los investigadores identificaron que los ratones sin el gen y sin el clúster de miARNs tenían un mayor número de lesiones precoces en el colon, así como estructuras más complejas y voluminosas en comparación con aquellos ratones cuyos genes y clúster estaban intactos.
Maria Vidal, primera autora del estudio e investigadora del IRBLleida, comentó que estos resultados confirman la importancia del clúster «miR-424(322)-503» en el control y la detención del desarrollo de tumores en el colon, especialmente en contextos de pérdida del gen «PTEN», aunque su función sea opuesta en el caso del cáncer de endometrio.
Para comprender por qué una misma molécula puede actuar tanto como oncógeno como supresor tumoral, el equipo estudió dos tipos de cáncer distintos utilizando el mismo modelo experimental y condiciones similares. Los autores sugieren que, en el caso del cáncer colorectal, el clúster podría estar involucrado en una respuesta compensatoria de supresión tumoral.
David Llobet, investigador principal del grupo de Cáncer ginecológico del Idibell, enfatizó que esta dualidad en la función de las moléculas demuestra que el comportamiento de un miARN está directamente relacionado con el tipo de tejido y el microambiente celular en el que se encuentre, algo especialmente relevante en el contexto del cáncer. La comprensión de estos mecanismos moleculares es «esencial» para el diseño de terapias futuras en medicina de precisión, subrayando la necesidad de adaptar los tratamientos según el tipo de cáncer, ya que lo que puede resultar beneficioso en uno podría ser perjudicial en otro.













