La energía de fusión nuclear, largamente presentada como una solución limpia y prometedora contra el cambio climático, enfrenta ahora serias dudas sobre su viabilidad económica. Un reciente estudio llevado a cabo por un equipo de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, publicado en la revista Nature Energy, pone en cuestión que esta tecnología pueda competir en costes con las energías renovables.
El profesor Tobias Schmidt, principal responsable de la investigación, decidió analizar con detalle las proyecciones de costes que circulan en el sector tras detectar un optimismo excesivo en algunas promesas sobre la reducción económica de la fusión nuclear. Para ello, desarrollaron un marco teórico que analiza por qué ciertas tecnologías logran abaratar sus costes más rápidamente que otras.
Este modelo fue aplicado a dos métodos de fusión bien establecidos: la fusión magnética, que utiliza potentes campos magnéticos para contener plasma a altas temperaturas, y la fusión inercial, que comprime el combustible mediante láseres de alta potencia. El estudio revela que el elevado coste de construcción de estas plantas, unido a su complejidad técnica y a la personalización requerida en sus equipos, limita notablemente el ritmo al que se pueden reducir sus costes.
Además, la investigación incluye una revisión detallada de estudios previos que proyectaban presupuestos para estas infraestructuras y concluye que la disminución de costes será mucho más lenta de lo que habitualmente aseguran promotores e inversores. Esta conclusión desafía de frente la narrativa dominante que presenta la fusión nuclear como una solución económica a futuro, sugiriendo que tanto inversores como legisladores podrían estar sobreestimando su potencial.
Ante esta realidad, la fusión nuclear corre el riesgo de quedar rezagada frente a las energías renovables, que actualmente ofrecen costes mucho más bajos y una implementación más accesible. Los ingenieros y desarrolladores tendrán que rediseñar sus reactores para hacerlos significativamente más rentables si quieren mantener la competitividad de esta tecnología en el mercado energético global.













