La águila imperial ibérica se ha consolidado como un símbolo de recuperación en España, alcanzando más de 1.000 parejas distribuidas entre España y Portugal. Este notable aumento se ha registrado gracias a los esfuerzos de conservación, destacando especialmente la provincia de Córdoba, que se ha convertido en su principal refugio.
Según el último informe elaborado por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y la Agencia de Medio Ambiente y Agua (AMAYA), en colaboración con SEO/BirdLife, se han identificado 24 territorios ocupados en Córdoba, de los cuales 20 albergan parejas reproductoras. La productividad media ha alcanzado 1,35 pollos por pareja, superando el umbral mínimo de viabilidad.
El liderazgo de Córdoba en la conservación de esta especie es indiscutible. En comparación, otras provincias andaluzas como Jaén y Sevilla han reportado cifras significativamente inferiores, con 15 y 10 pollos, respectivamente. Esto coloca a Córdoba en una categoría única dentro del panorama de la conservación en España.
Los técnicos destacan la importancia geoestratégica de Córdoba para conectar subnúcleos de población de águila imperial en la región de Sierra Morena. El valle del Guadalmellato y Los Pedroches son considerados puentes biológicos esenciales para la diversidad genética de la especie.
A pesar del éxito en la reproducción, la águila imperial ibérica enfrenta diversas amenazas. En 2024, se documentaron casos de electrocución y la aparición de cebos envenenados. Además, la perturbación humana, provocada por actividades como la fotografía sin autorización, ha afectado a al menos dos nidos. Adicionalmente, la propuesta de un parque eólico cerca de Hornachuelos genera preocupación entre los conservacionistas, quienes temen que se implementen sin las salvaguardias necesarias para proteger a la especie.
Ante estos desafíos, se están implementando innovaciones en el campo de la conservación. Por primera vez, se ha utilizado un dron silencioso para inspeccionar nidos inaccesibles, y se han marcado varios pollos con GPS para su monitoreo. La colaboración con propietarios de fincas también ha sido crucial, demostrando que la conservación y la actividad rural pueden coexistir de manera efectiva.
Como concluye el informe, el éxito del águila imperial ibérica radica en un seguimiento riguroso, un control efectivo de las amenazas y una sensibilización activa de las comunidades rurales que coexisten con esta emblemática rapaz.














