Un equipo de científicos de la Universidad de Córdoba ha realizado un descubrimiento asombroso en Andalucía: la ubicación de la antigua ciudad de Medina Azahira, que permaneció oculta durante más de mil años. Esta urbe, construida en el siglo décimo por el caudillo Almanzor, fue diseñada para rivalizar con la famosa ciudad califal cercana.
El hallazgo se logró gracias a innovadores sensores remotos que permiten examinar el subsuelo de manera no invasiva, sin necesidad de mover tierra. La tecnología láser ha sido fundamental para identificar anomalías topográficas que indican la existencia de una vasta capital subterránea que ocupa más de 120 hectáreas.
Las colinas de las Pendolillas, al este de la actual ciudad andaluza, son el lugar exacto donde se encuentra este yacimiento. Durante siglos, historiadores y arqueólogos han debatido sobre la existencia de esta ciudad sin poder aportar pruebas físicas. El profesor Antonio Monterroso, líder del proyecto, afirma contar con evidencias sólidas que relacionan estas formaciones topográficas con la antigua fortaleza.
Los planos digitales obtenidos muestran similitudes claras con el diseño arquitectónico de la época, confirmando la relevancia de este descubrimiento. La historia de Medina Azahira está marcada por una tragedia significativa: su esplendor fue breve, ya que la ciudad fue saqueada y destruida durante una guerra civil en el año mil diez.
Desde su caída, el asentamiento desapareció completamente de los mapas conocidos, convirtiéndose en un mito para generaciones futuras, llenando la historia de incógnitas y leyendas. Este descubrimiento no solo tiene un gran interés arqueológico, sino que también transforma la comprensión de la historia islámica de España.
A pesar de que los modelos tridimensionales son convincentes, los investigadores advierten que aún es necesaria una excavación sistemática para confirmar definitivamente la existencia de estas estructuras. La tecnología láser utilizada envía pulsos de luz desde vehículos aéreos, generando mapas de alta resolución que pueden penetrar la densa vegetación del área.
Si las futuras excavaciones corroboran las imágenes obtenidas, este hallazgo podría resolver uno de los enigmas arqueológicos más importantes de España y marcar un avance significativo en el ámbito de la arqueología moderna.














