La situación de los docentes en Canarias se ha vuelto crítica, con un alarmante **87,5%** de los profesores que evalúan el clima de trabajo en las aulas como “conflictivo y/o complicado”. Estos datos surgen de un estudio realizado por **STEs-Intersindical**, que encuestó a aproximadamente **13.000 docentes** en las Islas. Solo **Extremadura** (90,5%) y **Ceuta** (87%) superan a Canarias en este preocupante indicador, que se halla por encima de la media nacional del **82,6%**.
El estudio revela que un **66%** de los docentes canarios siente que las administraciones no están invirtiendo lo suficiente en la educación pública, una percepción que se alinea con el **75,66%** del promedio nacional que también denuncia la privatización de la enseñanza. Esta falta de apoyo institucional ha llevado a un creciente descontento entre los profesionales de la educación, quienes expresan que la sociedad no valora su trabajo como se merece; un **91%** de los encuestados comparte esta opinión.
Aumento de agresiones y desgaste profesional
Un aspecto preocupante del estudio es el incremento de las agresiones verbales por parte del alumnado, que **el 83%** de los docentes percibe como una tendencia alarmante. La situación se torna aún más crítica en comunidades como **Navarra** (95,65%), **Ceuta** (92,6%) y **Extremadura** (90,5%), donde los docentes sienten que la violencia en el aula está aumentando. Además, el **76,66%** de los encuestados afirma que están creciendo las agresiones verbales —en algunos casos, incluso físicas— por parte de las familias, siendo el **País Vasco** la región con mayor incidencia (95%).
La normalización de estas conductas agresivas está generando un desgaste profesional insostenible, lo que se traduce en un aumento de las bajas laborales entre los docentes. La frustración y el estrés acumulado afectan no solo la calidad de la enseñanza, sino también el bienestar emocional de los educadores, quienes luchan cada día por mantener un ambiente de aprendizaje seguro y productivo.
Este panorama desolador requiere una atención inmediata por parte de las instituciones educativas y del gobierno, que deben valorar y respaldar la labor de los docentes en Canarias, garantizando así un futuro más prometedor para la educación pública en la región.














