El pasado sábado 21 de marzo, un trágico suceso tuvo lugar en las calles de Zaragoza, donde un hombre, Javier, asesinó a su ex pareja, Silvia, antes de quitarse la vida. Los hechos ocurrieron en un breve lapso de tiempo, dejando a la comunidad conmocionada.
La jornada comenzó con señales de alarma, ya que minutos antes del crimen, la madre del agresor había alertado a los servicios de emergencia sobre las intenciones suicidas de su hijo. A las 8:00 horas, ella recibió un mensaje de Javier donde anunciaba que iba a cometer una locura y que se sentía incapaz de continuar.
La llamada al 112 activó el protocolo habitual, movilizando a la Policía Nacional, a la Policía Local, a los Bomberos y a una ambulancia hasta el negocio que regía Javier. Allí, se encontraban su madre y otras personas, pero el agresor no estaba presente en el local.
En un intento por tranquilizar a su madre, Javier se comunicó con ella poco después, asegurando que estaba bien. Sin embargo, el peligro no había desaparecido. Una de las hijas del agresor, al recibir otro mensaje donde su padre afirmaba que «iba a acabar con todo», decidió también alertar a los servicios de emergencia.
A pesar de las advertencias, no existían indicios en ese momento sobre un posible ataque hacia otra persona. La intervención se centraba en un posible intento de suicidio, sin que nadie hubiera relacionado al agresor con Silvia.
El giro dramático ocurrió a las 9:20 horas, cuando el 112 comenzó a recibir múltiples llamadas de vecinos reportando disparos en la calle. En ese instante, Javier localizó a Silvia y le disparó en plena vía pública. Los agentes que llegaron al lugar de los hechos habían sido previamente movilizados al negocio del agresor, estableciendo así la conexión entre ambos episodios.
Tras acabar con la vida de Silvia, Javier se quitó la vida utilizando una de las armas de fuego que portaba. Aunque se sabe que contaba con varias, la investigación determinará el número exacto de disparos y los detalles del suceso. Actualmente, el caso ha sido trasladado al Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Aragón (IMLA), donde se realizarán exámenes para esclarecer cómo se desarrollaron los acontecimientos y cuántos disparos recibió la víctima.














