Alberto Núñez Feijóo comparece este lunes, a partir de las 11:00, en la Comisión de Investigación por la dana que afectó a Valencia hace un año y medio. En este contexto, el líder del Partido Popular (PP) deberá responder a las preguntas de todos los grupos parlamentarios sobre la catástrofe que dejó una profunda huella en la comunidad. Curiosamente, su aparición se produce antes de que Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, haya sido llamado a declarar en la misma comisión, y sin que haya ofrecido explicaciones públicas sobre el accidente ocurrido en Adamuz.
La comparecencia de Feijóo se produce en medio de una creciente polémica en torno a los accidentes ferroviarios que han resultado en la muerte de 47 personas. Mientras el presidente del Gobierno aún no se ha pronunciado sobre la tragedia de Adamuz, su ministro de Transportes, Óscar Puente, ha suscitado dudas con sus múltiples contradicciones en declaraciones anteriores.
Feijóo ya se había presentado ante la justicia al responder a las preguntas de la juez de Catarroja, quien solicitó también los mensajes de WhatsApp intercambiados con el expresidente valenciano, Carlos Mazón, el día de la tormenta. Durante una sesión de cinco horas, el presidente del PP aseguró no haber recibido información de Mazón ni tampoco de Sánchez en relación con la catástrofe. Según indicó, fue él quien tomó la iniciativa de contactar a los presidentes de las comunidades autónomas afectadas por las lluvias: primero a Mazón a las 19:59, seguido de Emiliano García-Page de Castilla-La Mancha a las 20:01, y finalmente a Juanma Moreno de Andalucía a las 20:31 el 29 de octubre de 2024. En contraste, Sánchez no se comunicó con Mazón hasta las 22:51 de esa misma noche, casi tres horas después de que Feijóo se interesara por la situación.
Hasta ahora, Sánchez no ha sido llamado a declarar por la juez de Catarroja, ni ningún miembro del Gobierno central ha recibido la misma solicitud. A pesar de ello, el expresidente Mazón ya ha comparecido en la Comisión de Investigación del Congreso. Su interrogatorio más incisivo fue el del portavoz de ERC, Gabriel Rufián, quien no dudó en calificar a Mazón de «inútil, mentiroso, miserable y psicópata». Este tipo de acusaciones ha generado un ambiente tenso y emotivo en el seno de la comisión.
La exconsejera Salomé Pradas, quien dimitió tres semanas después del desastre, también fue objeto de un intenso interrogatorio, llegando incluso a conmoverla hasta las lágrimas. Cabe recordar que Mazón presentó su dimisión un año tras lo sucedido, en un acto que fue marcado por abucheos de los familiares de las víctimas durante el aniversario de la tragedia. La presión sobre los responsables políticos está aumentando, y todos los ojos están puestos en la próxima comparecencia de Sánchez, programada para el 11 de febrero, donde se espera que hable sobre los eventos de Adamuz.
Este proceso pone de relieve no solo las responsabilidades políticas del pasado, sino también la falta de claridad en la gestión de crisis por parte del Gobierno. Mientras la población busca respuestas y justicia para las víctimas, la incertidumbre persiste acerca de las acciones que se tomarán para evitar que tragedias similares vuelvan a ocurrir en el futuro.
