La Comunidad de Madrid ha anunciado la puesta en marcha de un innovador sistema de monitorización de aguas residuales con el objetivo de detectar la presencia de drogas como el cannabis, la cocaína, el éxtasis, las anfetaminas y las metanfetaminas. Esta iniciativa forma parte de un ambicioso proyecto que cuenta con una dotación total de 200 millones de euros, de los cuales ya se ha ejecutado o iniciado el 92%, cumpliendo en su totalidad o avanzando en el desarrollo de 69 de las 75 actuaciones previstas.
La consejera de Sanidad, Fátima Matute, y el consejero delegado de la sociedad pública Canal de Isabel II, Mariano González, presentaron el sistema el pasado lunes durante una visita al Laboratorio de Aguas Depuradas del Canal en el municipio de Majadahonda. Matute destacó que esta herramienta es un instrumento más que se activa para «avanzar en el cuidado de la salud, especialmente de la población más joven».
Un sistema basado en la experiencia previa
La consejera ha subrayado la importancia de contar con el apoyo de Canal de Isabel II en esta labor, dada su amplia experiencia en el análisis y tratamiento de aguas residuales con fines epidemiológicos. Este enfoque ya fue puesto de manifiesto en el proyecto Vigía, reconocido por la ONU y exportado a otros países por su eficacia.
El nuevo sistema recogerá muestras en 32 puntos repartidos en 17 estaciones depuradoras y otros espacios de la red de alcantarillado, abarcando el 64% de la población madrileña tanto durante la semana como los fines de semana. Estos emplazamientos podrán modificarse en función de las necesidades y los resultados obtenidos, lo que permitirá localizar el origen de registros excepcionalmente altos.
Resultados que guiarán políticas de salud
La frecuencia y el método utilizados para este procedimiento variarán dependiendo del tipo de sustancia y de los parámetros que se deseen observar. El laboratorio de Majadahonda centralizará la recepción de las muestras, que posteriormente serán distribuidas a centros especializados para su estudio. Matute ha precisado que los resultados proporcionarán información complementaria a los métodos habituales y ofrecerán una radiografía del estado de la salud comunitaria, facilitando así la toma de decisiones.
Con el soporte de Canal de Isabel II, el sistema permitirá adoptar decisiones para acompañar, ayudar y tratar a las personas que sufren una adicción, así como impulsar la prevención y colaborar con las autoridades en la lucha contra el narcotráfico. Este proyecto aprovecha la experiencia del laboratorio, que alcanzó reconocimiento internacional durante el desarrollo del mencionado proyecto Vigía.
La versión actual del sistema también rastreará enfermedades como la COVID-19 y la gripe, así como microplásticos y productos farmacéuticos, incluyendo sustancias químicas sintéticas (PFAS) y contaminantes emergentes, ya contemplados en la nueva normativa europea de depuración. Esta iniciativa no solo busca proteger la salud pública, sino también proporcionar herramientas eficaces para abordar los retos que plantea el consumo de drogas en la sociedad actual.












